Quienes conocen de cerca el terreno educativo, particularmente, quienes han tenido la oportunidad de estar dentro de un salón de clases, saben que las maestras y los maestros, a partir …
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El proceso educativo de México y del mundo, no debe ser sujeto y rehén de posturas políticas ni de ideologías, sobre todo cuando se trata de la formación de los niños y de los jóvenes, formación por demás vulnerable ante el embate de las múltiples influencias negativas que hoy saturan las redes sociales de muy fácil acceso, como los “influencers”, la desinformación, la distorsión y demás lacras que hoy inundan la mentalidad, sobre todo, de los jóvenes y de muchos adultos. De ahí que es necesario retomar el valor de la educación como pilar del progreso, de la cultura y del crecimiento de un país.
El aprendizaje significativo es el fin de toda educación y esta puede desarrollarse en las aulas académicas o en la cotidianeidad de la vida, como en el caso peruano, las protestas sociales están implantándonos una extraordinaria lección, solo que los actores no abren espacios para el diálogo, debido a que fueron educados desde el paradigma vertical, donde una persona trata de imponer sus ideas a los demás, entorpeciendo así toda forma de diálogo.
El tema de cuidados en México es un asunto que debe incorporarse en la agenda pública para dar respuestas más coherentes que consideren tanto las necesidades de las personas que realizan los trabajos de cuidados, como de quienes los reciben. Desde la intersectorialidad que nos exige el abordaje de la primera infancia, considerar este tema desde una perspectiva de género nos interpela directamente porque implica poner a las cuidadoras en una ecuación que hasta ahora las consideraba sobre todo como agentes esenciales en la implementación.
En el polémico mundo de la educación, casi todas las reformas propuestas tienen detractores y partidarios. Sin embargo, el sentido común podría indicar que una política respaldada por pruebas sólidas fomentaría el acuerdo entre los responsables políticos, los gobiernos, los partidos políticos y las partes interesadas en la educación”.
Durante los dieciséis meses de la actual administración estatal, en el sector educativo se han logrado varios hitos importantes en materia de gobernabilidad, que han constituido puntos de inflexión en la narrativa, la percepción y el rescate de la rectoría educativa, la cual estuvo antes en manos de grupos fácticos. Podemos identificar varios de ellos, como el reabrir las escuelas, pagarles a los maestros, avanzar en la tarjetización del pago de la nómina educativa, intentar sistematizar los procesos de ingreso, asignación de adscripciones, promociones verticales y horizontales de los trabajadores de la educación, reducir el número de protestas y movilizaciones magisteriales, entre otras acciones.
Desde hace varios años, el tema de la autonomía profesional del magisterio se ha podido escuchar a través de los discursos que han pronunciado diversos funcionarios públicos que han puesto sus pies en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP); sin embargo, tal cuestión, escasamente se ha podido leer con claridad en los planes de estudio de las reformas educativas de los últimos 20 años, particularmente, en los planes 2011 y 2017. Como es obvio, el simple hecho de reconocer que el docente es un profesional de la educación y, por tanto, goza de esa autonomía para desarrollar las acciones que considere convenientes en su escuela o aula, genera simpatía y, hasta cierto punto, aplausos para quien las expresa en un momento determinado. Sin embargo, la realidad nos ha demostrado que, mientras en el discurso se plantea que las maestras y maestros son autónomos, la realidad de las cosas es que muchas veces dicha autonomía se ve seriamente limitada por las disposiciones normativas y administrativas que las autoridades educativas emprenden con la finalidad de, por ejemplo, desarrollar un proceso de enseñanza y aprendizaje apegado a esos marcos normativos y administrativos que no necesariamente trae consigo beneficios en y para los estudiantes.
En México, más de la mitad de los estudiantes de sexto grado no tienen las habilidades básicas de lenguaje y matemáticas, por lo que esta situación representa una verdadera emergencia educativa, afirmó Sylvia Ojeda, directora del Instituto Natura México.
Según López y Contreras (2022), la pandemia por Covid-19 no ha dado tregua al sector educativo que desde entonces enfrentan grandes problemas más allá de la salud. Las decisiones tomadas por las autoridades educativas han implicado costos sociales, económicos y también educativos. En lo educativo la interrupción de los procesos de enseñanza y aprendizaje obligaron a todos los actores educativos a enfrentar retos inéditos, entre ellos el empleo de las TIC y la educación a distancia, así como los relacionados con el aprendizaje de los alumnos, la manera en la que los docentes realizaron sus prácticas y las consecuencias socioemocionales provocadas por el confinamiento obligatorio
Como un elemento central del Plan curricular 2022, la Secretaría de Educación Pública (SEP) acaba de publicar el texto Un libro sin recetas: para la maestra y el maestro (Fase Tres), que tiene el propósito de brindar al docente “…una teoría que acompañe la revolución que realiza en sus aulas.” El libro ha llamado mucho la atención en los medios de comunicación debido a que, en su página 26, se le sugiere a los maestros que para tomar una conciencia crítica deben leer, entre otros autores, a: Marx, Lenin, Gramsci, Marcuse, Foucault, De Sousa Santos y Lukács. Todos ellos pensadores críticos del status quo de la sociedad, del capitalismo, de la burguesía y del poder; algunos con ideologías claramente comunistas o neo marxistas.
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