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Orientaciones para la construcción del Programa Analítico. Una propuesta

by Abelardo Carro Nava
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Abelardo Carro Nava

Desde hace varios años, el tema de la autonomía profesional del magisterio se ha podido escuchar a través de los discursos que han pronunciado diversos funcionarios públicos que han puesto sus pies en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP); sin embargo, tal cuestión, escasamente se ha podido leer con claridad en los planes de estudio de las reformas educativas de los últimos 20 años, particularmente, en los planes 2011 y 2017. Como es obvio, el simple hecho de reconocer que el docente es un profesional de la educación y, por tanto, goza de esa autonomía para desarrollar las acciones que considere convenientes en su escuela o aula, genera simpatía y, hasta cierto punto, aplausos para quien las expresa en un momento determinado. Sin embargo, la realidad nos ha demostrado que, mientras en el discurso se plantea que las maestras y maestros son autónomos, la realidad de las cosas es que muchas veces dicha autonomía se ve seriamente limitada por las disposiciones normativas y administrativas que las autoridades educativas emprenden con la finalidad de, por ejemplo, desarrollar un proceso de enseñanza y aprendizaje apegado a esos marcos normativos y administrativos que no necesariamente trae consigo beneficios en y para los estudiantes. 

¿Cuántas veces no se habrá escuchado aquella expresión que indica que la planeación se realiza en ese formato y no en otro porque así lo determina la SEP o la autoridad educativa en turno?, ¿cuántas veces no se habrán detenido proyectos educativos, debidamente sustentados y motivados en las disciplinas, planes y programas de estudio, conocimientos, saberes o experiencias docentes, porque no fueron bien vistas por una autoridad inmediata superior al docente?, ¿cuántas veces no se habrán realizado una cantidad impresionante de formatos para elaborar un ejercicio de evaluación que lejos de serlo solamente tiende a calificar y clasificar al alumnado? En fin.

Hoy día, el tema de la autonomía profesional está puesto en la mesa de nueva cuenta pues, como se sabe, el Plan de Estudio 2022, a partir de lo establecido en el Anexo 14/08/22 por el que se establece el Plan de Estudio 2022 para la educación preescolar, primaria y secundaria señala con claridad, que la autonomía profesional es un ejercicio crítico que practican las maestras y maestros durante los procesos educativos, en diálogo constante con las y los estudiantes para decidir los alcances y limitaciones de sus acciones pedagógicas, dentro y fuera de la escuela. Su autonomía les permite una lectura permanente de la realidad para redefinir su enseñanza, planeación y evaluación de acuerdo con las circunstancias que marca cada proceso en relación con el sujeto y sus saberes… por ello, se reconoce la autonomía profesional del magisterio para contextualizar los contenidos de los programas de estudio de acuerdo con la realidad social, territorial, cultural y educativa de las y los estudiantes, así como criterios de evaluación de los aprendizajes, la didáctica de su disciplina, el trabajo colegiado interdisciplinario y su formación docente (SEP, 2022). 

De hecho, en el referido documento se podrán encontrar, poco más de 14 veces tal expresión. Un tema que, en los últimos años, ha cobrado una enorme relevancia debido a la carga administrativa y burocratización de la enseñanza que, en nombre de la tan anhelada “calidad” educativa, se impulsó generando con ello que lo pedagógico y didáctico pasara a un segundo plano.

En este marco, parece bastante pertinente tomarle la palabra a la SEP y hacer efectiva esa autonomía profesional que tanto ha demandado el profesorado mexicano, lo cual no significa que cada docente pueda y quiera hacer lo que se le venga en gana – valga la expresión tan coloquial que he empleado para referirme a ello –; por el contrario, pienso que a través de su formación inicial, su trayectoria profesional, con el cúmulo de saberes y conocimientos adquiridos a lo largo del tiempo, podría lograr impulsar un proceso diferente donde el diálogo, y no la orden o indicación, pudiera ser la base para construir consensos y acuerdos en torno a ese proceso pedagógico y didáctico que es necesario promover en las escuelas para que los alumnos de educación básica se desarrollen y aprendan.

Cierto es, que en los últimos años se ha adolecido de un proyecto de formación continua del magisterio que fortalezca su quehacer en las aulas y en las escuelas; ese es un tema que debe y tiene que seguirse demando y exigiendo pues, al ser una profesión de estado, es obligación de los gobiernos formular un plan que permita contar con un personal debidamente formado, y no capacitado, para ejercer su labor en sus espacios educativos. No hacerlo, es decir, no establecer esta acción como una prioridad en el sector podría generar, que cualquier proyecto educativo, por más “bueno” que pudiera parecer, no obtuviera los resultados esperados. Aquí es donde la SEP en los últimos 10 o 15 años ha fallado. Pienso que podría hacer algo al respecto.

Y bueno, como se sabe, cualquier implementación de un plan de estudio no se da de la noche a la mañana, es un tránsito que requiere su tiempo para desarrollarse, paulatina y progresivamente, en cada uno de los espacios escolares. Ello me ha permitido formular una propuesta que he denominado Orientaciones para la Construcción del Programa Analítico en el marco del Plan de Estudio 2022 con el propósito, única y exclusivamente, de compartir una serie de ideas que han surgido precisamente del diálogo que he podido establecer con otros colegas, supervisoras y supervisores, directoras y directores, maestras y maestros de diversas latitudes, desde que se conoció la propuesta curricular del gobierno en turno.

Con esta propuesta no he pretendido establecer una verdad absoluta en torno a la construcción del Programa Analítico; por el contrario, pienso que el diálogo, análisis y reflexión entre los diversos actores que concurren en los CTE o en los espacios escolares, resultan fundamentales para descubrir nuevos senderos que permitan vislumbrar rutas de acción en torno a un proyecto educativo que intenta superar los esquemas conocidos para transitar a otro donde los protagonistas, que son los expertos en el tema educativo como las maestras y maestros, puedan construir un programa que recoja diversas problemáticas que, en un México tan diverso como el nuestro, existen y, por tanto, puedan reconocerse y atenderse en la medida de las posibilidades de estos actores y de la función propiamente dicha de la escuela.

Este material de apoyo no pretende, por ningún motivo, convertirse en un manual o instructivo que redunde en el enfoque instrumentalista que hemos conocido en los últimos años, cuando solo se le asignaba al docente la operación de un plan de estudio. Como podrá verse, recoge de experiencias de maestras y maestros en servicio y, por ello no sugiere, ni por un instante, convertirse en un formato que llene de esa carga administrativa o burocrática al docente; por el contrario, pretende generar ese análisis y/o reflexión sobre algunos de los apartados que conforman el Programa Analítico que se dio a conocer en el Taller Intensivo de Formación Continua en los primeros días del mes de enero. 

En conclusión, pienso, que este documento puede ser un referente para visibilizar esos apartados a partir de esas experiencias que lleven a los colectivos docentes a identificar problemáticas, situaciones-problema, estrategias nacionales, contenidos, etcétera, con la finalidad de que construyan los suyos propios pues, esa autonomía profesional ampliamente demandada, abre la posibilidad de abrir un campo amplio de saberes y conocimientos en cada una de las escuelas a través del diálogo entre los diversos actores que en éstas concurren porque, precisamente ese diálogo, es lo que me motivó a formular esta propuesta.

Espero sea de su interés y podamos iniciar un proceso donde el compartir más experiencias a través de estos medios y en otros espacios, sea una constante para generar comunidades de aprendizaje en beneficio de nuestros estudiantes.

Para descargar el documento, pulsa en el siguiente enlace o recuadro.


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