Rosalba Gascón Pérez* Existen salones de clases donde el mayor reto es entender una multiplicación. Y hay otros donde el reto es algo mucho más básico: tener con qué escribirla. …
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Cada fin de ciclo escolar reaparece una idea tan persistente como equivocada: que el último mes de clases es un periodo de inactividad para las y los docentes de educación básica. Recordemos la afirmación que hizo en mayo pasado el titular de la Secretaría de Educación Pública: “Tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas, en todo el sistema educativo. Después del 15 de junio se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio”, aseguró Mario Delgado.
ROSALÍA NALLELI PÉREZ ESTRADA Rosalia_na@hotmail.com Rosalianalleli.perez@uptlax.edu.mx Ansiedad, angustia, tristeza y soledad son, entre otros, los síntomas que experimentan los jóvenes que pasan muchas horas conectados a un dispositivo, dice Jonathan…
Durante treinta años, la brecha digital significó una sola cosa: unos hogares tenían computadoras e internet y otros no. La política pública se diseñó para cerrar ese hueco —repartir dispositivos, llevar conectividad—. Pero algo se invirtió mientras no mirábamos. Hoy las escuelas más caras del mundo (Eton, las cien mejores privadas de Estados Unidos) restringen el uso de pantallas y ofrecen, como su producto premium, lo más escaso: contacto humano, maestros de carne y hueso, atención sin un algoritmo de por medio. La tecnología masificada se destina a los entornos con menos recursos, mientras que la educación más costosa es precisamente la que sigue reservando lo más valioso: las personas.
Cuando un Secretario de Educación dice que junio y julio ya no sirven para aprender, está diciendo algo que muchos directivos y docentes sienten: que la presión de contenidos durante…
Hay escuelas que cumplen bien con lo administrativo, pero pierden de vista lo más importante y dejan a las personas, docentes, estudiantes y familias fuera de las prioridades. Esto no ocurre por mala voluntad, más bien porque la gestión escolar se ha acostumbrado a mirar primero la asistencia, los formatos, los reportes y los temarios, y después a las personas. El problema es que, cuando eso pasa, el aprendizaje deja de ser el centro de la vida escolar.
Las reacciones a la reciente y polémica decisión de recortar el ciclo escolar bajo el argumento de la contingencia climática y la coyuntura del Mundial de Fútbol de 2026, es mucho más que un ajuste administrativo; es el reflejo nítido de cómo la escuela y el cuerpo docente dinamizan, vertebran y sostienen a la sociedad mexicana en su cotidianidad.
La conducción de la educación pública vive uno de sus momentos más deplorables. Un proyecto educativo que ha privilegiado lo discursivo por encima de lo fáctico, una serie de materiales de apoyo (los libros de texto y sus auxiliares) cuyos contenidos no han resistido las pruebas mínimas de contenido y rigor formal. Y, lo más grave, una dirección errática y caracterizada por su desapego frente a los valores y principios de la educación pública mexicana.
Ayer, jueves 7, a las 4:43 de la tarde, a través su cuenta personal en X, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, dio a conocer el acuerdo de todas las autoridades educativas de los estados, y del gobierno federal, para modificar el calendario escolar 2025-2026. Textualmente dijo: “¡Tenemos noticias! Por acuerdo unánime del Consejo Nacional de Autoridades Educativas… se modifica el Calendario Escolar para concluir clases el próximo 5 de junio.” No dijo: se propone modificar. Anunció un hecho consumado. En video anexo, sonriente, rodeado por los responsables de la educación en las 32 entidades de la república, también contentos, argumentó que “por distintas circunstancias y distintas peticiones que hemos tenido, adelantaremos el cierre del ciclo escolar…”
El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (Centro INIDE) anunció la apertura de la convocatoria 2026 para ingresar a la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación (MIDE), programa de posgrado de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México orientado a la formación de especialistas en el análisis y la atención de problemáticas educativas en México y América Latina, y que forma parte del Sistema Nacional de Posgrados (SNP) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación
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