En México, pocos actores han construido una relación tan perversa y exitosa con el Gobierno Federal como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
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Después del Día del maestro y maestra todo sigue igual o, como diría aquel, mucho ha cambiado para que todo siga igual, y yo agregaría: peor. Esto aplica para cualquiera de los rubros que se deseen analizar, sobre todo si se considera que, por ejemplo, aunque a partir del 2018 surgió un nuevo modelo educativo acompañado de una supuesta “descarga administrativa” y la promesa de que ahora sí se revalorizaría la función de las y los docentes, la verdad de las cosas es que no es ni ha sido así; hoy día la carga administrativa sigue siendo excesiva y la implementación de la Nueva Escuela Mexicana nada más no acaba de aterrizar en las aulas y escuelas mexicanas. No obstante, lo anterior, estas líneas no pretenden abordar esos y otros temas que, de cierta forma, he venido comentando en diversas entregas en este espacio, porque en esta ocasión quiero referirme al incremento salarial de las y los profesores de educación básica, haciendo un breve, pero sustancial recorrido de 1980 a la fecha.
Por qué callar si nací gritando, parece ser una expresión que retrata con claridad la postura histórica de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ante las políticas educativas neoliberales que, por más que se diga lo contrario, siguen vigentes en nuestro país, me refiero a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM) y la Ley del ISSSTE de 2007; políticas que evidentemente la han movilizado en los últimos años para exigir su desaparición o derogación, según sea el caso.
En un raro país llamado Perú, donde habitan más mujeres que varones, de los doce debatientes técnicos, solo una fue mujer. La pregunta surge de inmediato: ¿dónde están ellas? ¿Acaso solo los hombres saben gobernar y solo ellos pueden liderar el destino del país? Este hecho reflejó una primera limitación de un encuentro que pudo convertirse en una oportunidad para presentar propuestas de desarrollo, pero que terminó dejando más dudas que certezas entre los votantes.
La relación entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y la CNTE se convirtió en una prueba de carácter político. No se trata solo de un conflicto gremial ni de una disputa salarial. Lo que está en juego es la capacidad del gobierno para gestionar una tensión histórica con un actor que no se ajusta a la lógica del corporativismo. La Coordinadora no actúa como sindicato; se asume como movimiento político, con presión callejera y como interlocutor que mide la fuerza del gobierno en mesas, plantones y bloqueos. Esa es la complejidad del desafío.
ROSALÍA NALLELI PÉREZ ESTRADA Rosalia_na@hotmail.com Rosalianalleli.perez@uptlax.edu.mx Ansiedad, angustia, tristeza y soledad son, entre otros, los síntomas que experimentan los jóvenes que pasan muchas horas conectados a un dispositivo, dice Jonathan…
Durante treinta años, la brecha digital significó una sola cosa: unos hogares tenían computadoras e internet y otros no. La política pública se diseñó para cerrar ese hueco —repartir dispositivos, llevar conectividad—. Pero algo se invirtió mientras no mirábamos. Hoy las escuelas más caras del mundo (Eton, las cien mejores privadas de Estados Unidos) restringen el uso de pantallas y ofrecen, como su producto premium, lo más escaso: contacto humano, maestros de carne y hueso, atención sin un algoritmo de por medio. La tecnología masificada se destina a los entornos con menos recursos, mientras que la educación más costosa es precisamente la que sigue reservando lo más valioso: las personas.
Mientras en este mes de mayo los elegantes funcionarios celebran la educación inicial entre discursos, globos, aplausos y desfiles de niños sonrientes junto a sus maestras, más de 400 mil niños pobres del Perú observan esa alegría desde lejos, desde sus montañas, caminos polvorientos o desde las rendijas de sus humildes moradas y sin desayuno. Miran en silencio, con lágrimas rodando por sus mejillas y el corazón repleto de tristeza, soñando ponerse un uniforme, una mochila y una maestra que los abrace con cariño y amor.
Cuando un Secretario de Educación dice que junio y julio ya no sirven para aprender, está diciendo algo que muchos directivos y docentes sienten: que la presión de contenidos durante…
Hay escuelas que cumplen bien con lo administrativo, pero pierden de vista lo más importante y dejan a las personas, docentes, estudiantes y familias fuera de las prioridades. Esto no ocurre por mala voluntad, más bien porque la gestión escolar se ha acostumbrado a mirar primero la asistencia, los formatos, los reportes y los temarios, y después a las personas. El problema es que, cuando eso pasa, el aprendizaje deja de ser el centro de la vida escolar.
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