Como es bien sabido por el magisterio, con la imposición de la reforma educativa de 2013, al extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) se le asignaron …
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Corría el año 2012 cuando, en medio del agitado debate público que antecedió a la reforma educativa peñista, surgió el documental “¡De panzazo!”, que mostraba información estadística y testimonios sobre la crisis escolar mexicana. Se acusó al documental de explicar con parcialidad el fracaso educativo, denigrando de paso la imagen de la escuela pública y el magisterio. “¡De panzazo!”, expresión que en el medio escolar alude, entre otras cosas, a mediocridad o a aprobaciones fortuitas, impulsó a los detractores de una reforma educativa que modificaría, entre otras cosas, los esquemas de permanencia y promoción del profesorado.
No es ilógico, sino consecuente, trasladar al sector educativo, como se hace en el título de este texto, la frase más constante, y acertada a mi juicio, de la actual administración y quien la preside: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
En 2014, a un año de cumplirse el plazo para alcanzar las metas de laEducación para Todos (1990-2000-2015) y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), después de 25 y 15 años, respectivamente, cundió la alarma internacional: millones de niños y niñas no estaban aprendiendo a leer, escribir y calcular después de cuatro años o más de asistir a la escuela.
Aunque muchos de los fanáticos de la educación convencional lo dudaron y otros se opusieron, la telesecundaria es una realidad viva. Pocos recuerdan que fue por iniciativa de Álvaro Gálvez y Fuentes, El Bachiller, un locutor culto y entusiasta, y Guillermo González Camarena, un ingeniero innovador, quienes propusieron al entonces secretario de Educación Pública, Agustín Yáñez, la creación de la telesecundaria. El propósito: brindar oportunidad de estudios más allá de la primaria a miles de niños de zonas rurales o de la periferia de las ciudades que de otra manera no tendrían, se quedarían varados.
Estamos en plena efervescencia de un mundial de futbol, especialmente cuestionado por la manera en que fue designada la sede y lo que ha implicado en su planeación y ejecución. Sobresale también la manera en que el dinero y el poder se manifiesta en un deporte que según Alabarces (2018), muestra el papel central de las élites locales en la adopción de las actividades propias del ambiente futbolero, donde el factor central de su propagación se relaciona con el grado de incorporación de cada país al capitalismo mundial.
Si no estamos formando desde la escuela para garantizar la generación de mejores ciudadanas y ciudadanos entonces no estamos formando.
Descalificar a las evaluaciones estandarizadas, como pretende hacer el actual gobierno, es muestra de ignorancia, prejuicios y una gran carga ideológica.
Son añejas las dificultades relativas a la escolarización de niños en edad para cursar la educación preescolar. Pese a la obligatoriedad del nivel educativo, establecida en 2002, en el ciclo escolar previo a la pandemia, el 2018-2019, existían problemas considerables: la cobertura del nivel se situaba en 72.1%, mientras no se atendía siquiera la mitad de los niños de tres años (48%).
El desafío más urgente para las autoridades educativas federal y estatales, así como para el conjunto de instituciones de todos los tipos y niveles de enseñanza, es remontar los impactos negativos provocados por la pandemia, señaló la secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez Amaya.
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