La pandemia por Covid-19 no ha terminado, seguimos viviendo sus efectos a nivel económico, educativo, político y social; es difícil identificar si entendimos que el mundo cambió, si hemos sido …
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Diagnosticar lo que dejaron de aprender los estudiantes o se olvidó en la concreción del currículum durante la pandemia se volvió lugar más o menos común. Había razones genuinas de sobra: congelamiento de la relación pedagógica, recorte de horas clase, traslado del espacio de aprendizajes a la casa de los alumnos o sustitución de los maestros por otros medios, entre otras. Argumentos convincentes para la inquietud por los efectos en los aprendizajes.
El 29 y 30 de septiembre, la Dirección General de Educación Normal del Gobierno de Veracruz organizó el Segundo Foro Nacional de Seguimiento a Egresados. Esta reunión fue importante por al menos dos razones. Primero, porque se estudian las trayectorias laborales de los normalistas en tiempos de “revalorización magisterial” y ante una pregunta que aún no recibe una respuesta plausible: ¿en qué áreas de especialidad y niveles se requiere formar a más maestras/os y cómo?
El lunes 3 de este mes, el juez Francisco Javier Rebolledo, quien formuló una suspensión provisional contra la Secretaría de Educación Pública, ordenó no poner en marcha el programa piloto del nuevo plan de estudios en 960 escuelas públicas.
En septiembre de 2018, Mario Delgado, Coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, aseguró que se cumpliría el compromiso de campaña del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, y se abrogaría la reforma educativa de 2013, por lo que no quedaría ni una coma. Meses más tarde, particularmente en mayo de 2019, después de intensas discusiones en el legislativo, se aprobó el Decreto por el que se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de los artículos 3º, 31º y 73º Constitucionales. Resultado de este proceso, varias “comas” quedaron en tal Decreto, claro, con excepción de la evaluación de permanencia que se eliminó porque, como se sabe, fue la causante de serias inconformidades de un amplio sector del magisterio mexicano de 2013 a 2018.
En la filosofía de occidente se ha discurrido sobremanera acerca de la “verdad” y la verdad como patrimonio de la inteligencia, no de la práctica. Y, particularmente, en el mundo contemporáneo al que haremos referencia, bajo el apotegma de que la inteligencia es reemplazada por la emoción, suponiendo su universalidad, fuera del tiempo, fuera de la historia. La filosofía de la liberación, en cambio, ha hecho hincapié en la justicia. La verdad es subordinada a la justicia, y ésta antes que nada a su práctica ética. Sin embargo, la misma es aplastada, como tendencia, por su olvido de las instituciones eurocéntrico-universitarias.
En el marco del Foro de Análisis “Democracia Sindical” convocado por la CNTE, el escritor Luis Hernández Navarro disertó una oportuna ponencia de la realidad que vive el sindicalismo magisterial mexicano, en momentos convulsos en los que el SNTE se va fragmentando de a poco, derivado de una enfermedad que todavía padece: “la plaga naranja”, como la denominó el también articulista de La Jornada.
Aparte de ser un gran escritor, Jorge Luis Borges también fue un docente esmerado. Esto muestra el libro editado por Martín Arias y Martín Hadis intitulado “Borges profesor. Curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires” (2000, Argentina; Emecé). Grabadas en cinta magnetofónica por los propios estudiantes para aquellos que no podían asistir en el horario establecido, estas 25 clases fueran después transcritas quedando constancia del aprecio del autor por una cultura que admiró y un tema que conoció ampliamente: la literatura inglesa. “Sin darme cuenta me estuve preparando para este puesto toda mi vida”, expresó Borges al ser designado como docente universitario.
Las cifras sobre gasto que se destina en México al sector educativo y a la promoción de actividades científicas y tecnológicas hacen dudar que, en efecto, estas actividades hayan sido, en lo que va del sexenio una auténtica prioridad de política pública. El año que viene no será la excepción ni está en la ruta de modificar la tendencia al estancamiento. De acuerdo con el proyecto de presupuesto de egresos de la federación (PPEF) que se discutirá próximamente en la Cámara de Diputados, el gasto federal en la función educativa ascenderá a 910,692.1 millones de pesos, lo que representa un incremento de 4.8 por ciento, en términos reales, con respecto al presupuesto aprobado el año previo.
He venido pensando en este tema en las últimas semanas, especialmente cuando observo diversas publicaciones carentes de ética donde la comunicación mediática, la política, los poderes fácticos y el periodismo suelen estar al servicio del poder, lo que implica todo un reto educativo.
Revista Aula. Revista de periodismo y análisis especializado en temas educativos que fortalece el debate de manera libre y plural.