Explicaba el multipremiado y jubilosamente célebre biólogo chileno Humberto Maturana que no es el caso que los niños sean nuestro futuro, sino justamente al revés: somos el futuro de niñas …
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La pandemia reinició al mundo. El cambio se venía vislumbrando, pero el COVID precipitó la transformación que estamos viviendo en el ecosistema político, económico y social. La polarización a nivel político es un síntoma global, nos encontramos en un mundo interconectado, la globalización es un catalizador de oportunidades que ha detonado el desarrollo económico y también puede ser potenciador de bienestar, pero también puede convertirse en una amenaza si no tomamos las medidas adecuadas.
La segunda sesión de CTE (Consejo Técnico Escolar) del pasado 25 de noviembre de 2022 estuvo cargada por una serie de entresijos que los profesores manifestaron durante la implementación de ésta. Una andanza que recupero de la observación que hice en forma presencial a esta sesión, estuvo permeada por el manuscrito Sugerencias metodológicas para el desarrollo de los proyectos educativos[1]. El cual después de ser revisado preliminarmente y consensado por parte de cada uno de los colectivos docentes, en forma individual y de trabajarlo en colaborativo, trajo algunos corolarios en su tratamiento, que lejos de ayudar, facturaron mayor confusión y recelo por querer trabajarse como una alternativa, dentro del aula de clase.
¿Qué viene a tu mente cuando te hablan sobre las “Habilidades para el Futuro” o “las “Competencias para el Siglo XXI”? Seguramente pensarás en todos aquellos retos e incertidumbre que definen el futuro y en las habilidades que una persona requiere para tener éxito y sobresalir. Sin embargo, ¿qué hay de las habilidades que nos ayudan a vivir una vida más plena? En este artículo tratamos las habilidades de autogestión y específicamente la importancia de identificar nuestro sentido y propósito de vida para construir nuestro bienestar presente y futuro.
Hace unos días releí Pasión por la escuela. Cartas a la comunidad educativa, de Miguel Ángel Santos Guerra (Santa Fe, Argentina, HomoSapiens Ediciones, 2010). La peregrinación por el libro me redescubrió la lúcida brevedad y elocuencia del apreciado profesor universitario, admirado en varios países de Latinoamérica, especialmente México y Argentina.
La educación michoacana, a catorce meses de iniciada la administración pública estatal ya busca nuevo titular. Fue por una renuncia voluntaria que comenzando diciembre se dio la salida de la Dra. Yarabí Ávila González de la Secretaría de Educación en el Estado.
Si nos hacemos una simple pregunta para intentar entender los alcances de la reforma laboral, en la democratización del SNTE podríamos tener claridad en los resultados del tan vitoreado voto personal, directo y secreto. ¿Cuántas secciones sindicales que optaron por el nuevo reglamento de elecciones en sus cambios de comité ejecutivo seccional han logrado una representación democrática? La respuesta es clara y contundente, ninguna.
Aunque existe un interés personal, este texto surge ante la necesidad de ampliar mi respuesta a los comentarios y preguntas que muy amablemente Marcos Gutiérrez Martínez (perfil personal) realizó en mi página oficial de Facebook al respecto de su lectura de mi más reciente artículo: Aprendizajes Basados en la Incertidumbre: Construyendo Escenarios Educativos Post-Covid en México (Acuña-Gamboa, 2022). En este intercambio de ideas en la red sociodigital, se interpela el concepto de calidad educativa que en el artículo recupero para sustentar los aportes que, considero imprescindibles, para mejorar nuestro Sistema Educativo en términos generales; a decir de Marcos Gutiérrez, “la calidad de la educación en México basicamente (sic) es la misma antes y después de la pandemia de Covid. Son otros los factores que sí afectan esa calidad”.
La educación es un derecho que está estipulado tanto en la legislación cubana como en la mexicana. El derecho a la educación en México se encuentra consignado en el Artículo 3º constitucional y en el capítulo II de la Ley General de Educación (LGE), ambos instrumentos reformados en 2019. En el caso de Cuba, está reflejado en el Artículo 73 de la actual Constitución, aprobada el 10 de abril de 2019.
Las políticas educacionales gubernamentales, han derivado, en consecuencia, en polémicas sociales de una trascendencia difícil de soslayar. Muchos son los aspectos a considerar sobre las reformas que se han venido imponiendo a lo largo de la presente administración, entre las que destacan, debido a las importantes consecuencias derivadas, la desaparición de las escuelas de tiempo completo, la difusión ideológica contenida en los libros de texto gratuitos, la currícula escolar modificada sin que para ello exista un sustento científico, académico, didáctico o pedagógico acordes con las necesidades y circunstancias del país y de los ciudadanos, la falta de una definición y preparación realmente profesionales éticas y de compromiso, de quienes han estado al frente de la SEP a lo largo de los últimos cuatro años, la falta de recursos para la infraestructura y el equipamiento de las escuelas públicas, la nula propuesta de estrategias formativas adecuadas a nuestra realidad y la realidad que nos circunda en el contexto internacional y otros muchos etcéteras.
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