El sueño del neoliberalismo por contar con un Nuevo Modelo Educativo se “desvaneció con la llegada del lopezobradorismo a la Presidencia de la República. Atrás quedaron los sueños de quienes …
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En septiembre de 2018, Mario Delgado, Coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, aseguró que se cumpliría el compromiso de campaña del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, y se abrogaría la reforma educativa de 2013, por lo que no quedaría ni una coma. Meses más tarde, particularmente en mayo de 2019, después de intensas discusiones en el legislativo, se aprobó el Decreto por el que se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de los artículos 3º, 31º y 73º Constitucionales. Resultado de este proceso, varias “comas” quedaron en tal Decreto, claro, con excepción de la evaluación de permanencia que se eliminó porque, como se sabe, fue la causante de serias inconformidades de un amplio sector del magisterio mexicano de 2013 a 2018.
Hace unos días, Milenio Noticias dio a conocer un reportaje que llamó mi atención; éste abordaba la problemática que se había suscitado en la escuela primaria “Niños Héroes de Chapultepec” ubicada en Catemaco, Veracruz, debido a que los padres de familia denunciaban que, tanto al director del plantel como una docente adscrita a esa institución educativa, supuestamente habían hecho brujería a maestros e integrantes de la sociedad de padres; de hecho, en el video que les comparto más adelante, se observan algunos objetos que dichos paterfamilias habían encontrado enterrados al interior del centro escolar, motivo por el cual lo cerraron, y exigieron la destitución del personal referido y la intervención de las autoridades.
Después de la intensa organización y movilización que emprendieron en las últimas semanas maestras y maestros de educación media superior, adscritos a la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial y de Servicios (DGETI), y de otros Subsistemas, el pasado 30 de septiembre, la Secretaría de Educación Pública (SEP) mediante boletín No. 238 anunció con bombo y platillo, la regularización de más de 13 mil 959 plazas para docentes de tres Subsistemas: 5 mil 345 pertenecientes a la Dirección Tecnológica Agropecuaria y Ciencias del Mar; 8 mil 189 a la Dirección General de Educación Tecnológica, Industrial y de Servicios, y 425 a la Dirección General de Bachillerato (SEP, 2022).
Con cierto grado de hermetismo, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de las Secretarías de Educación de los estados de la República Mexicana, viene trabajando en la organización de lo que se ha denominado “piloteo” del Plan de Estudios 2022, mismo que comenzará a operar en la última semana de octubre de este año.
Recuerdo que, en mayo de 2018, en Guelatao, Oaxaca, el eterno candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentó con bombo y platillo los 10 compromisos por la educación en México; específicamente, el compromiso 6, señalaba lo siguiente: “Se cancelará la mal llamada reforma educativa. Haremos uso de las facultades del ejecutivo para detener las afectaciones laborales y administrativas al magisterio nacional. Habrá justicia para todos los afectados por la imposición de la mal llamada reforma educativa. Habrá justicia para cesados injustamente, para presos políticos y para víctimas de violencia. Asimismo, enviaremos desde el inicio de gobierno las iniciativas de reformas a las leyes que vulneren la dignidad y los derechos de los maestros de México” (AMLO, 2018).
El texto que sigue a estas líneas, fue expuesto en la mesa de diálogo “Aciertos y desaciertos de la Nueva Escuela Mexicana vista desde los territorios de la resistencia” que, el colectivo ACOEO (Aprender en Comunalidad, Otra Educación en Oaxaca), organizó el pasado 10 de septiembre y en el que participaron Teresita Garduño, Mauro Jarquín, Lev Moujahid Velázquez y un servidor. Lo comparto con la finalidad de seguir reflexionando sobre distintos asuntos que nos ocupan en el ámbito educativo donde, un plan de estudios, no lo es todo. Desde luego, desde este espacio reitero mi agradecimiento a este grupo de maestras y maestros por la invitación para que intercambiara diferentes puntos de vista, por segunda ocasión, pero ahora, con otros queridos y apreciados colegas. Gracias.
El martirio comenzó la noche del 26 de septiembre de 2014: ¡No disparen, somo estudiantes!, ¡ya mataron a uno, háblenle a la ambulancia!, ¡porqué recogen los casquillos!, fueron algunos de los tantos gritos desgarradores que emanaron de las bocas de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa en el estado de Guerrero.
Muy pocos estudios se han realizado sobre un tema que, desde mi perspectiva, es relevante en el ámbito educativo, en tanto que el desarrollo y adquisición de los aprendizajes de los estudiantes, pasa por el empleo de algunos de los útiles o escolares que, cada ciclo escolar, le son solicitados a los padres de familia por parte de las maestras o maestros que tendrán a su cargo el grupo de alumnos donde se encuentra inscrito su hijo o hija, pero, ¿son necesarios dichos útiles en las escuelas?, ¿por qué es indispensable que el estudiante empleé algunos de ellos en cada una de las clases de acuerdo a la asignatura y grado que cursa?, ¿es obligatorio que los padres de familia adquieran y entreguen a la escuela los útiles que les fueron solicitados?, ¿cuál es el papel del estado o de la propia Secretaría de Educación Pública en el otorgamiento de dichos útiles escolares? En fin.
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