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México: un país sin matemáticas

by Eduardo Backhoff Escudero
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Muchos especialistas han demostrado con “palitos y bolitas” la importancia que tiene la enseñanza de las matemáticas en la educación básica, especialmente, en los primeros grados de primaria. Igualmente, han demostrado de todas las formas posibles el problema que tendrán en un futuro los niños mexicanos que utilicen los nuevos Libros de Texto Gratuitos (LTG), bajo el modelo pedagógico de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). El desdén que muestra la SEP por la enseñanza de esta asignatura es evidente, si se considera que en los planes de estudio y en los LTG: 1) desaparecen la asignatura de matemáticas, quedando integrada en el campo formativo “Saberes y Conocimiento científico”; campo que agrupa los saberes adquiridos por los pueblos originarios, así como las prácticas de las comunidades rurales (lo que incluye la herbolaria, la magia, las creencias y las supersticiones), 2) reducen considerablemente los contenidos de matemáticas (hasta en un 90%), 3) desparecen casi por completo algunos contenidos matemáticos, como es el caso de la geometría, 4) describen y ejemplifican erróneamente una cantidad importante de conceptos matemáticos elementales (ej: multiplicación), 5) muestran esquemas e ilustraciones erróneos (ej.: fracciones), 6) incluyen más páginas en blanco que de matemáticas en los LTG y 7) carecen de secuencias didácticas específicas de esta asignatura. En pocas palabras, los escasos contenidos matemáticos de los LTG contienen muchos errores que los docentes tendrán que corregir, pero que quedarán impresos en los libros y en las mentes de los escolares.

Este desdén por la enseñanza de las matemáticas no es casual, por el contrario, es consistente con la ideología y modelo pedagógico en que se sustenta la SEP: las Epistemologías del Sur y la Pedagogía Crítica. La primera considera a la ciencia occidental (incluidas las matemáticas) como positivista; al servicio del capitalismo y de las clases opresoras; ajena a los saberes e intereses de las clases oprimidas, marginadas y colonizadas. No es casual que en el campo formativo Saberes y Conocimiento científico, se anteponga la palabra saberes, y se valore por igual a ambas formas de conocer y explicar los fenómenos naturales y sociales. Igualmente, es importante señalar que mientras que las pedagogías basadas en las Neurociencias, las Ciencias cognitivas y la Psicología del aprendizaje centran su atención en la forma en que aprenden los individuos, la Pedagogía de la SEP enfoca su atención en el aprendizaje grupal o comunitario. Mientras que las ciencias del aprendizaje enfocan su atención en el desarrollo de competencias cognitivas, como es el razonamiento abstracto y la resolución de problemas; la nueva pedagogía nacional se encarga de hacer pensar a los estudiantes (aunque sean infantes) de las condiciones socioculturales en las que viven y de identificar la clase social a la que pertenecen (opresora u oprimida; explotada o explotadora). Lo anterior explica por qué el modelo pedagógico de la NEM se base en proyectos comunitarios y se olvide que las matemáticas se aprenden a través del razonamiento lógico y abstracto, del pensamiento crítico (que no es lo mismo que el pensamiento sociocrítico), de la solución de problemas y de la resolución de ejercicios teóricos y prácticos, que requieren de mucha ejercitación, que implican procesos mentales complejos y entrelazados, como la memorización, la comprensión y el análisis. A la SEP también se le olvida que el dominio de las habilidades tempranas en matemáticas (junto con las de lecto-escritura) son esenciales para el desarrollo cognitivo de los estudiantes, por lo que tienen un poder predictivo del éxito escolar, incluyendo el universitario, así como del fututo laboral.

Por desgracia, además de que las matemáticas están casi ausentes en los LTG, la nueva manera de enseñar la asignatura a través de proyectos comunitarios —que no ha sido probada en ningún lado del mundo, tal y como lo plantea la SEP— pone en riesgo a 25 millones de alumnos que, seguramente, no adquirirán las competencias básicas de matemáticas; aprendizaje de por sí muy deficiente en México, como se ha demostrado históricamente en TODOS los estudios nacionales e internacionales. Estos señalan que cerca del 60 % de los estudiantes nacionales que terminan la educación básica no logran los niveles de desempeño mínimos en matemáticas, lo que nos ubica a seis grados escolares de distancia con respecto a los países punteros.

Finalmente, hay que decir que una nación que no le apueste al desarrollo de las ciencias, las ingenierías y las matemáticas está condenado a ser un país maquilador y a depender de las grandes empresas trasnacionales. No podrá realizar innovaciones tecnológicas ni desarrollos científicos propios, por lo que estará destinado a vivir de servicios, de remesas y de la venta de materia prima. Desgraciadamente, el gobierno cuatroteísta ha optado por construir un país sin matemáticas. Con toda certeza, el tiempo nos cobrará una factura muy alta por esta gran irresponsabilidad.

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa

@EduardoBackhoff

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