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La función social de las bibliotecas

by Teresa Galicia
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En la medida en que realmente
pueda llegarse a superar el pasado,
esa superación consistiría en
narrar lo sucedido”.

Las bibliotecas, como centros de acervos y servicios, tienen un determinado conjunto de funciones sociales que podría plantearse como una múltiple “función social” (Shera, 1972: 314). Dentro del necesario proceso de evolución y adaptación a determinados lugares, las bibliotecas públicas se han convertido en parte de la estructura de la sociedad civil, ya que son una fuente de apoyo para diferentes tipos de actividades. Las bibliotecas pueden ser una piedra angular para ayudar a sostener la vida de una localidad y forma parte del propósito para lograr una comunidad mejor.

El binomio biblioteca–escuela requiere del apoyo de diversos sectores tanto institucionales como civiles, ya que ni la biblioteca pública ni la escuela pública básica son capaces de asumir toda la responsabilidad social que demanda el desarrollo comunitario, es un hecho que puede influir positivamente en las ideas, las actitudes y la conducta de mujeres y hombres para alcanzar el bienestar comunal.

Al proporcionar a la gente un lugar común de reunión para la lectura, la recreación y el entretenimiento, las bibliotecas públicas ayudan a generar sentimientos de orgullo local y de sentido general de comunidad (Batten, 1992: 78). La cualidad de biblioteca comunal, principalmente en los medios rurales y suburbios urbanos, cobra especial relevancia en virtud de que sus colecciones y servicios representan un recurso común para todos los miembros de la comunidad.

En Alemania, país en el que estoy, las bibliotecas son desde el siglo VI, puerta hacia el saber y la literatura. En la actualidad, este país cuenta con más de 10 000 salas dedicadas a la lectura. La piedra angular de este sector la constituye el portal de las bibliotecas, incluido en el marco de la Red Responsable de Bibliotecas (abreviado KNB). La KNB cuenta con la financiación de los Estados federados y de la Asociación Alemana de Investigación.

En una visita a la Biblioteca (Stadtbücherei) Municipal de Coburgo, ciudad del Estado Federado de Baviera en Alemania, encontré un espacio moderno, iluminado, decorado con pinturas al óleo con diferentes motivos; en ella es posible encontrar cómodos espacios para hojear o leer los libros, revistas, periódicos y el préstamo a casa de diversos recursos, tanto impresos como tecnológicos encaminados a fomentar la información, la cultura y el   entretenimiento. También es posible encontrar diversos juegos de mesa, así como videos y consolas de juegos para que las niñas, niños y adolescentes NNA también disfruten de ellos.

Llama la atención cómo una biblioteca municipal fomenta el uso de diversos juegos como el Nintendo Switch, comparado con la resistencia de docentes para insertar en sus procesos de enseñanza y aprendizaje este tipo de recursos. Descubrí que su gama de juegos comprende los deportes, de simulación, de aventura, de retos, de roles, etc. Pienso que es necesario, como padres de familia y docentes, acercarse a esta tecnología, ya que nos guste o no, forman parte de los intereses actuales de los NNA.  

Personalmente, sigo buscando los libros impresos. Si bien en el sitio web de esta biblioteca puedes encontrar una diversidad de libros digitales en diversos idiomas y autores, busco aquellos que pueda hojear, pasar la página imaginando el escenario donde se sitúa la narrativa del autor y o autores e impregnarme de los sentimientos que provoca su lectura. 

Busco en especial aquellos que contengan narrativas de personas a través de las cuales pueda acercarme a sus historias de vida. Encontré entre varios ejemplares, uno relacionado con la misión del Instituto de Historia Visual y Educación de la Fundación Shoah de la USC, que tiene que ver con la reducción de prejuicios, la intolerancia, el sufrimiento y la estrechez de miradas en relación a la historia del Holocausto.

Al libro le acompaña un DVD, que presenta testimonios filmados, que permiten arrojar luz sobre la historia del Holocausto. El Instituto recopiló grabaciones de video de casi 52 000 sobrevivientes y otros testigos contemporáneos de 56 países y en 32 idiomas. Uno de sus principales propósitos es que estas grabaciones estén disponibles para el mayor número posible de personas de todo el mundo, en esta publicación se encuentran informes provenientes del Instituto y voces de testigos contemporáneos.

El prefacio está escrito por Steven Spielberg“Este libro es único. Cuenta la historia del Holocausto en una extraordinaria combinación. El libro se convierte en un registro humano sobre el Shoah y su significado. Contiene estadísticas y hechos que a veces son aterradores, pero también transmite las historias de aquellas personas que sobreviven a los tiempos asesinos y antisemitas en Europa, bajo el nacismo https://sfi.usc.edu/. Estas mujeres y hombres hablan de manera sincera y directa sobre sus experiencias frente a las cámaras y micrófonos de la fundación Shoah. Este trabajo es el más importante de mi vida. Estoy orgulloso de los logros del Instituto y estoy feliz de contribuir a crear conciencia sobre el Holocausto con los testimonios recopilados en este libro”.

Por cuestiones de espacio, les comparto solo algunas narrativas que contiene el libro:

“Un cambio real lo noté cuando llegamos a la escuela una mañana y todos los demás niños estaban parados en dos filas frente a la entrada de la escuela. Mientras caminábamos entre estas filas ¡nos golpearon! Fui con el maestro y me quejé y él dijo: “¿Qué esperas judío sucio?” Luego nos enteramos que se reunía con los niños en la iglesia toda la mañana y los incitaba contra nosotros para que nos golpearan” (Emma Mogilensky, nacida en 1923 en Alemania, tenía 15 años cuando empezó a vivir estos ataques antisemitas).

“No sabía lo que estaba pasando, pero sentía lo terrible de la situación. La mujer a mi lado gritó: “¡Se llevaron a mis hijos, se los llevaron!”. Le pregunté: ¿A dónde se los llevaron? Y ella dijo: “¡Probablemente los quemen!” Me asusté y pensé. Esta mujer se ha vuelto loca ¿nos vamos a volver locos todos?” No podía imaginar que alguien quemara a los niños. (Aniela Ania Radek, nacida en Polonia en 1926, tenía 15 años cuando llegó a Auschwitz).

Todo el libro y la lectura de los testimonios  me puso a pensar en las lecciones de la humanidad que no se aprenden, si bien las historias de las personas que vivieron en ese periodo histórico a veces son aterradoras como lo escribe Steven Spielberg y que se presentan a lo largo de esta publicación, no ha evitado que en la época reciente se esté desarrollando otro genocidio en el que está involucrado el Estado de Israel, donde, por lo poco que sabemos, han muerto hasta ahora más de 34 000 personas (ONU, 2024) entre ellos NNA, mujeres y ancianos. Me atrevo a pensar que tal vez los involucrados en este conflicto no se han detenido a pensar en lo que en épocas pasadas ha sufrido la humanidad.

Como maestra, pienso que es necesario acercarse a estas lecciones de la historia y en nuestros pequeños o grandes espacios de influencia, para que formemos hombres y mujeres tolerantes, reflexivos y compasivos, aprovechando las bibliotecas con sus múltiples recursos y fomentando así, su función social.

Referencias
Batten, Thomas R. (1992), Las comunidades y su desarrollo: estudio introductorio con referencia especial a la zona tropical, México: Fondo de Cultura Económica.

Shera, J.H (1972), “Libraries”, en International Encyclopedia of the Social Sciences, vol. 7, New York: The Macmillan Company.

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