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La educación preescolar en México: ¿Responsabilidad de quién?

by Pluma Invitada
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Bernal Espinoza Benjamín
Esquivel Apango Frida Vanessa
Peña Monje Ana del Valle
Vargas Mendoza Fernanda

Se puede afirmar que la obligatoriedad de la educación preescolar aún es joven y, por ende, quizás, no ha tenido la suficiente difusión sobre su importancia. El propósito de este escrito es mostrar datos y escenarios de la educación preescolar en México para analizar y cuestionar sobre quienes recae la responsabilidad del acceso a la educación preescolar en las infancias, ya que no tenemos una matrícula de casi el 100% como ocurre con la educación primaria. Con base en este planteamiento proponemos tres ejes temáticos para analizar: los padres como principal fuente de financiamiento de las escuelas, el gobierno y su desentendido de una buena parte del aporte financiero a nivel preescolar y la capacitación docente de calidad.

En primer lugar, nos enfocaremos en la educación pública a nivel preescolar ya que esta es de más fácil acceso debido a su gratuidad. A continuación, pondremos las cifras oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) sobre cuántos alumnos de preescolar tenemos en instituciones públicas y privadas, esto permitirá apreciar que en el sector público es donde debemos prestar mayor atención ya que posee el mayor número de alumnos inscritos.

Entonces partimos de la conclusión de que el Estado nos ofrece una educación gratuita dónde el financiamiento de las escuelas públicas tendría que ser el actor principal, sin embargo, en el libro La educación preescolar en México encontramos que para identificar quienes participan en el sostenimiento de las escuelas, los principales actores son los padres de familia. Claro que no podemos hacer a un lado al Estado y decir que no contribuye porque sería una falacia, ya que proporciona un salario a los docentes y se hace cargo de los servicios básicos como agua, luz y/o internet para que las escuelas puedan subsistir.

Estos resultados manifiestan la necesidad de diseñar mecanismos que garanticen que las escuelas cuenten con recursos para su operación; en especial, es necesario reorientar las políticas de financiamiento educativo para que los planteles ubicados en contextos desfavorables no dependan de los recursos económicos de las familias de los niños, y cuenten con alternativas necesarias que aseguren condiciones adecuadas para operar. (Pérez et al. 2010, p.37-38)

Esta cita es importante ya que hace énfasis en que tenemos que mejorar y reorientar las políticas de financiamiento educativo debido a que es contraproducente que los padres de familia estén destinando una gran parte de la economía familiar a la educación preescolar, en vista de que esta es una etapa donde los infantes no son autosuficientes y por ende requieren de la ayuda de un padre, madre o tutor. Por esta razón necesitamos apoyo para las familias que cuenten con niños en educación preescolar, sumándole que están en una de las etapas, sino es que la más importante, de su desarrollo. Es evidente que no podemos garantizar que aun con una buena política pública de financiamiento educativo los padres o tutores tengan total interés en la educación de los niños, dado que estos pueden ser personas con adicciones o estar expuestos a zonas de alto índice de violencia, entonces lo que afecta al padre o tutor, afectará también de manera significativa en los niños que cursan este grado escolar.

También tomamos en cuenta que el libro en el que nos estamos basando para poder de alguna forma “justificar” que los padres de familia no son los únicos responsables de la deserción preescolar fue realizado en 2010. Actualmente, es decir más de una década después, estando en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) donde tenemos una nueva Ley General de Educación y una visión más empática con las personas más vulnerables. Sería interesante volver a realizar este estudio donde pudiéramos reevaluar ¿Quién es el principal actor económico en las escuelas?

Ahora para que una escuela pueda funcionar tiene que poseer una figura de autoridad que imparta los contenidos del plan de estudios, es decir los docentes; que como requisito “el docente tiene que contar con el título profesional de Profesor en Educación Preescolar o Licenciado en Educación Preescolar y, en la comunitaria los instructores (jóvenes entre 14 y 24 años) deben contar con estudios de secundaria o bachillerato concluido.” (Pérez et al. 2010, p.37-38)

Sin embargo, esto muchas veces no resulta suficiente debido a la poca capacitación que tienen los docentes en prácticas culturales y lingüísticas, y en la habilidad de llevar a cabo didácticas que respondan a las necesidades del desarrollo

A partir de estas reflexiones, procederemos a analizar esta gráfica obtenida de la página oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP) acerca de las principales cifras del Sistema Educativo Nacional enfocándonos en el nivel preescolar:

Con el análisis de la gráfica obtenida, podemos observar que a la edad de 3 años hay poco más del 40% matriculado, mientras que a la edad de 4 años es el 80%, y a los 5 años la cifra asciende a poco más de 70%, para finalmente a la edad de 6 años sobrepasa apenas el 0%.

Después de interpretar las cifras del nivel preescolar podemos compararlas con la del nivel primario, y percatarnos de que aquí ya existe una universalización de la primaria. Entonces, ¿por qué no hemos logrado una universalización a nivel preescolar siendo que este nivel es el que le antecede a la educación primaria?

Para empezar, la obligatoriedad de la primaria se impuso en el año 1934 según la página oficial del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE). En cambio, la obligatoriedad del preescolar se establece apenas hace 22 años, en el 2001. La obligatoriedad de la primaria le lleva muchos años de ventaja a la educación preescolar. Por último, es importante mencionar que nosotros propusimos 3 ejes en los cuales evaluamos sobre de quién o quiénes recae realmente la culpa, sin embargo, como sociedad nos toca analizar este tipo de situaciones tengamos hijos, o no, porque la manera en que se forman las nuevas generaciones nos afecta y compete a todos por un futuro mejor.

Finalmente, les invitamos a reflexionar con unas preguntas para continuar el debate: Si estos niños no están en la escuela, ¿Dónde se encuentran? ¿Nos hemos olvidado de la importancia de la educación preescolar para el oportuno y buen desarrollo de las infancias?

Referencias
Pérez M., Pedroza L., Ruiz G.,& López A. (2010). La Educación Preescolar en México: Condiciones para la enseñanza y el aprendizaje. Ciudad de México. Editorial INEE.

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