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Jóvenes quieren seguir estudiando, pero enfrentan soledad, abandono escolar y empleo precario

by Redacción Revista Aula
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Ocho de cada 10 jóvenes mexicanos quieren continuar estudiando, pero las dificultades económicas y la necesidad de trabajar frenan sus trayectorias educativas; al mismo tiempo, alrededor de cuatro de cada 10 sienten que su familia no los comprende o que no tienen con quién hablar de sus problemas, revela el informe Jóvenes en México 2026, presentado por Fundación SM.

El estudio muestra una generación que mantiene altas expectativas sobre la educación y valora a la familia como su principal espacio de apoyo, aunque enfrenta dificultades para construir autonomía, establecer vínculos de confianza y acceder a empleos estables.

La familia continúa siendo la institución mejor valorada. 76 por ciento de las juventudes vive todavía con su familia de origen, 15.9 por ciento ha formado una nueva familia y apenas 8 por ciento vive de manera independiente.

La relación familiar recibe una calificación promedio de 8.7 sobre 10, pero el informe identifica tensiones importantes: 41.1 por ciento afirma no tener con quién platicar de sus problemas y 40.9 por ciento considera que su familia no lo entiende.

También aparecen dificultades en la convivencia. El 12.2 por ciento señala entre los aspectos que menos le gustan de su familia las discusiones a gritos o con agresiones físicas, mientras que 10.4 por ciento menciona los desacuerdos por pensar diferente.

Dentro de este panorama, el estudio identifica además un proceso de desafiliación juvenil: 38.7 por ciento de las personas encuestadas señala que, en ocasiones, siente que “no se halla en ningún lugar”.

Esta sensación aumenta con la edad: pasa de 35.3 por ciento entre jóvenes de 15 a 17 años a 42.3 por ciento entre quienes tienen de 25 a 29 años. También es más frecuente entre las mujeres, con 42.4 por ciento, frente a 34.8 por ciento de los hombres.

A ello se suma que 31.3 por ciento reconoce sentirse solo y triste pese a tener amigos, lo que refleja tensiones en los espacios tradicionales de pertenencia, como la familia, la escuela, el trabajo y las relaciones personales.

Quieren estudiar, pero necesitan trabajar

En el terreno educativo aparece una de las principales contradicciones identificadas por el informe: 79.7 por ciento de los jóvenes desea seguir estudiando, pero no todos encuentran las condiciones para hacerlo.

La aspiración educativa se mantiene incluso entre los sectores con menos recursos. Mientras 92.5 por ciento de las juventudes de nivel socioeconómico alto quiere continuar estudiando, la proporción alcanza 77.1 por ciento entre los sectores más desfavorecidos.

La principal motivación es laboral: 29.5 por ciento quiere continuar sus estudios para conseguir un mejor empleo, 21.4 por ciento para adquirir más conocimientos y 17.7 por ciento para ganar más dinero.

Sin embargo, entre quienes abandonaron la escuela, 62.4 por ciento lo hizo por causas externas y no necesariamente por falta de interés en continuar su formación.

La necesidad de trabajar fue la principal razón, con 19 por ciento, prácticamente empatada con la falta de dinero o recursos, que alcanzó 18.9 por ciento.

La situación se profundiza entre las juventudes de menores ingresos: 20.8 por ciento dejó de estudiar porque tuvo que trabajar y 20.7 por ciento por falta de recursos económicos.

También persisten desigualdades de género. El embarazo o la maternidad explican 13.5 por ciento de las interrupciones educativas entre las mujeres, frente a apenas 1.2 por ciento entre los hombres.

Pese a estas dificultades, las y los jóvenes mantienen una valoración positiva de la escuela. La asistencia de los maestros recibe una calificación de 8.60, la preparación docente 8.54 y los contenidos que se enseñan 8.44.

En contraste, uno de los aspectos peor evaluados es la utilidad de los contenidos escolares para conseguir trabajo, con una calificación de 7.76.

Trabajar tampoco garantiza independencia

El ingreso al mercado laboral ocurre desde edades tempranas. 39.6 por ciento de las personas jóvenes trabaja exclusivamente y 12.8 por ciento estudia y trabaja al mismo tiempo.

La tendencia aumenta con la edad. Entre quienes tienen de 25 a 29 años, 61.7 por ciento trabaja, mientras apenas 7.3 por ciento continúa dedicado exclusivamente a estudiar.

Pero conseguir empleo no necesariamente significa alcanzar autonomía económica. 58.8 por ciento de los jóvenes ocupados trabaja en la informalidad, en un mercado caracterizado por bajos salarios, pocas prestaciones y alta rotación.

Las trayectorias laborales también muestran diferencias de género. Entre los 25 y 29 años, 73.7 por ciento de los hombres trabaja, frente a 53.3 por ciento de las mujeres.

En contraste, 39.7 por ciento de las mujeres de esa edad no estudia ni tiene un empleo remunerado, mientras entre los hombres la proporción es de 11.2 por ciento, una diferencia vinculada con el aumento de las responsabilidades familiares y de cuidados.

La inestabilidad aparece también en el número de empleos acumulados. Los hombres jóvenes que han trabajado han pasado, en promedio, por 5.24 empleos, mientras las mujeres registran 3.63.

Aun en estas condiciones, las juventudes identifican elementos positivos en su experiencia laboral: 44.8 por ciento destaca el ambiente de trabajo, 36.5 por ciento la actividad que realiza y 36 por ciento la posibilidad de adquirir experiencia.

Entre la familia, la escuela y el trabajo

Los resultados de Jóvenes en México 2026 muestran una transición hacia la vida adulta atravesada por contradicciones: las juventudes valoran a sus familias pero una proporción considerable no se siente comprendida; quieren continuar estudiando pero las condiciones económicas las empujan hacia el trabajo, y conseguir un empleo tampoco garantiza estabilidad o independencia.

El informe advierte además que estas experiencias no se distribuyen de manera uniforme. El nivel socioeconómico y el género condicionan las posibilidades de permanecer en la escuela, incorporarse al mercado laboral, construir autonomía y disponer de tiempo para la vida personal y los cuidados.

La investigación fue elaborada por José Antonio Pérez Islas, Enrique Pérez Reséndiz y Mónica Valdez González y forma parte del trabajo del Observatorio de la Juventud en Iberoamérica de Fundación SM.

Los resultados proceden de una encuesta a 1,200 jóvenes de entre 15 y 29 años, representativa de una población juvenil estimada en 32.7 millones de personas en México, con un nivel de confianza de 95 por ciento y un margen máximo de error de ±4 por ciento.

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