El bienestar de maestras y maestros debe colocarse al centro de la agenda educativa, pues las condiciones en las que realizan su trabajo inciden directamente en la construcción de escuelas seguras, protectoras y orientadas al aprendizaje, plantea el informe “Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas. Propuestas para la creación de entornos seguros y protectores”, elaborado por la Fundación SM y el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (CINIDE) de la Universidad Iberoamericana.
El estudio, presentado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, advierte que el magisterio de educación básica enfrenta sobrecarga laboral, tareas administrativas excesivas, precariedad, inseguridad, presión de las familias, cansancio crónico y una creciente falta de reconocimiento social.
Durante el acto, la Dra. Cristina Perales, coordinadora del CINIDE, señaló que hablar de bienestar docente no significa referirse únicamente a la motivación o satisfacción personal, sino a las condiciones físicas, emocionales, psicológicas y sociales que permiten enseñar, acompañar y cuidar a niñas, niños y adolescentes.
“La escuela no puede ser un espacio protector para sus estudiantes si quienes sostienen diariamente la vida escolar no se sienten también protegidos, reconocidos y acompañados”, afirmó al subrayar que el informe busca abrir una conversación sobre las condiciones reales en las que trabaja el profesorado.
En la presentación participaron Cecilia Eugenia Espinosa Bonilla, directora de Fundación SM México; la Dra. Cimenna Chao Rebolledo, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de la IBERO; y el Dr. Luis Antonio Mata Zúñiga, investigador del CINIDE y coordinador del estudio.
Espinosa Bonilla sostuvo que la educación es un acto de cuidado y esperanza, pero advirtió que para sostener esa tarea es necesario preguntar “quién cuida a quienes cuidan”. Añadió que ningún sistema educativo puede mejorar si no se atienden las condiciones de vida, trabajo y bienestar de sus docentes.
La investigación se desarrolló entre finales de 2024 y mediados de 2025 en Ciudad de México, Nuevo León y Tabasco, con docentes de primaria y secundaria, de escuelas públicas y privadas. El trabajo se realizó mediante entrevistas semiestructuradas y grupos focales con profesoras y profesores sin cargos directivos ni sindicales.
La Dra. Cimenna Chao Rebolledo explicó que el bienestar docente fue analizado desde una perspectiva integral, que incluye cuatro dimensiones: física, psicológica, emocional y social. Señaló que las y los profesores no sólo median aprendizajes, sino también el clima emocional de las comunidades escolares.
Al exponer los hallazgos, el Dr. Luis Antonio Mata Zúñiga indicó que la sobrecarga laboral fue el problema estructural más urgente identificado en las tres entidades estudiadas. Esta situación, dijo, aparece tanto en escuelas públicas como privadas y afecta a docentes de primaria y secundaria.
El investigador explicó que la sobrecarga se expresa en múltiples tareas: preparación de clases, revisión de trabajos, planeaciones, actividades extracurriculares, trámites, evidencias administrativas y atención a demandas que, con frecuencia, rebasan el horario laboral.
Uno de los hallazgos centrales del informe es que la vocación continúa siendo un factor de resistencia entre maestras y maestros, pero no puede sostener por sí sola el funcionamiento de la escuela. “La vocación por sí sola no basta”, se planteó durante la presentación, al advertir que el compromiso docente no debe utilizarse para normalizar el desgaste.
En Tabasco, el estudio identificó condiciones materiales adversas, como altas temperaturas, falta de ventilación y mobiliario insuficiente. A ello se sumó la preocupación de docentes por la inseguridad en sus trayectos hacia los centros escolares.
En Nuevo León, las y los docentes señalaron una mayor presión de madres y padres de familia, sobre todo en escuelas privadas, donde se exige comunicación constante mediante aplicaciones de mensajería y redes sociales. No obstante, también se documentaron experiencias de apoyo psicológico y talleres de cuidado emocional para el profesorado.
En Ciudad de México, el informe destacó el impacto de los traslados largos, el doble turno y la figura del llamado “profesor taxi”, es decir, docentes que deben trabajar en varias escuelas para completar sus ingresos.
El estudio también muestra que las afectaciones no son iguales para todas y todos. Las maestras suelen asumir tareas adicionales de cuidado emocional dentro de la escuela, además de sus responsabilidades académicas, familiares y domésticas, lo que puede derivar en una doble o triple jornada.
Respecto a la trayectoria profesional, se encontró que docentes de nuevo ingreso enfrentan falta de acompañamiento, mientras que quienes tienen más años de servicio reportan desgaste acumulado, problemas de salud y preocupación por sus condiciones económicas al acercarse al retiro.
Entre sus recomendaciones, el informe propone disminuir la carga laboral y administrativa, respetar el tiempo de descanso, fortalecer liderazgos escolares empáticos, crear programas de apoyo psicológico y emocional, mejorar la infraestructura, dignificar la profesión e impulsar esquemas de mentoría para docentes que inician su carrera.
Finalmente, las y los especialistas coincidieron en que proteger al magisterio no es un tema accesorio, sino una condición para mejorar la vida escolar. El desafío, señalaron, es pasar del agradecimiento simbólico a acciones concretas que reconozcan, cuiden y acompañen a quienes sostienen todos los días la educación.