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La educación de México en versión “documento de trabajo”

by Pluma Invitada
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Dra. Carolina Irene Crowley Rabatté

La Nueva Escuela Mexicana tiene sus frases predilectas. “Documento de trabajo,” “Material en proceso de edición “y “Versión preliminar”.  Éstas han sido una constante en los diferentes documentos que la Secretaria de Educación Pública (SEP) ha filtrado para la actual reforma educativa.

Pareciera que estas frases justifican una política de “como digo una cosa, digo otra”; una política educativa que construye libros de texto gratuitos en tiempo récord; una política de la que se habla mucho, pero de la que no se sabe nada, ya que lo dicho, no es definitivo, no es oficial, son filtraciones y todo podría cambiar en cualquier momento. Basta señalar los siguientes ejemplos:  

En el caso del “plan de estudios”, de enero a agosto del 2022, la SEP filtró tres versiones con la leyenda documento de trabajo: 1) Marco curricular y Plan de estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana, con fecha de enero 2022, conformado por 157 páginas; 2) Plan de estudios de la educación básica 2022 (Marco y estructura curricular) con fecha mayo 2022, con 197 páginas y 3) Plan de estudios de la educación básica 2022, en agosto del 2022 con 188 páginas.

Quienes leímos en internet estas versiones, podemos dar cuenta de que algunos cuadros y esquemas cambiaron y que el tono ideológico fue disminuyendo poco a poco en los tres documentos. En fin, este fue el proceso que las autoridades educativas siguieron para finalmente publicar en el Diario Oficial de la Federación el Plan de estudios para la educación preescolar, primaria y secundaria, el 14 de agosto del 2022.  

En cuanto al programa de estudios, en un periodo de 11 meses, la SEP dio a conocer dos versiones, ambas con la leyenda documento de trabajo. La primera corresponde al Programa Analíticocon fecha 18 de enero del 2022 y la segunda, al Programa Sintético 26/12/2022. El cambio entre estos documentos se aprecia en su composición más importante: los contenidos y los elementos didácticos para desarrollarlos. Por ejemplo, para el programa de la fase 3, que corresponde a 1° y 2° de primaria, se pasa de 18 contenidos en la primera versión, a 67 en la segunda, mientras que la organización para su desarrollo cambia de 3 elementos: Diálogo, Progresión de aprendizaje y Orientaciones didácticas a considerar solo uno: Proceso de desarrollo de aprendizajes.

Algunos docentes me han hecho saber que se confunden entre el programa analítico y el sintético, y mi respuesta ha tratado de ser empática al decirles que esta confusión es gratuita y provocada por las mismas autoridades de la SEP, ya que primero dijeron una cosa y luego la cambiaron.  ¿Se habrán hecho bolas entre lo analítico y lo sintético? Lo insólito es que hoy las autoridades educativas les pidan a las escuelas construir un programa “analítico” a partir de un programa sintético que aún tiene la leyenda “documento de trabajo”.

Estos cambios abruptos no son ni mínimos, ni superficiales y tarde o temprano, terminan reflejándose en el entramado del diseño curricular y sus materiales. Tal es el caso de los libros de texto gratuitos (LTG) que, por cierto, se encuentran también con la leyenda “Material en proceso de edición”.

Los LTG siguen el mismo patrón que el plan y programa de estudios, es decir: filtración, polémica, diferentes versiones, confusión y el silencio institucional. Basta recordar la controversia que suscitó Un libro sin recetas para la maestra y el maestro, el cual resultó ser solo la primera versión. La segunda, apareció casi de manera simultánea bajo el nombre de Avance del contenido para el libro del docente.

La diferencia entre ambas versiones consiste nuevamente en el rasgo de disminuir la intensidad ideológica. La primera versión, presenta el apartado Obstáculos y resistencias para la implementación de la Nueva Escuela Mexicana y desarrolla temas como ¿Soy un opresor, soy un oprimido?; ¿existen las clases sociales? Dinámicas de poder y control que se ejercen sobre las personas, además de sugerir la lectura de textos como El Capital de Marx entre otros. En la segunda versión, nada de esto se menciona. Parece que alguien en la SEP dio la orden de quitar las primeras 30 páginas de Un libro sin recetas, por lo que las seleccionaron y le dieron clic a la tecla suprimir. El resto del libro simplemente quedó igual y conformó la segunda versión.

Una de las justificaciones que la SEP ha dado para realizar un cambio curricular tan profundo, es la idea de que un currículo organizado en asignaturas fragmenta la realidad. Me pregunto si un currículo dividido en 4 campos formativos, 7 ejes articuladores y 4 metodologías sociocríticas que encajonan cada campo, ¿no la fragmentará más? Considero que, pasaremos de una organización conocida, ordenada, con secuencialidad en los aprendizajes y didácticas específicas, a una organización desconocida, desordenada y a todas luces, caótica. Las autoridades han dicho que el docente podrá empezar en donde sea y cómo sea, siempre y cuando exista el visto bueno de la comunidad. Han dicho que ahora los libros de texto gratuitos no serán el currículo que las y los docentes deberán seguir para enseñar. ¿Cómo se puede garantizar un piso parejo en educación con esta propuesta? No hay manera. 

Los tres libros de texto gratuitos para primero de primaria: Avance de los proyectos para el material educativo del escenario Aula; Avance de los proyectos para el material educativo del escenario Escolar y Avance de los proyectos para el material educativo del escenario Comunitario, se encuentran con la leyenda “Material en proceso de edición,” lo cual parece suficiente para justificar todos los errores e inconsistencias que se encuentran en los mismos y que, en definitiva, no son pocos.

La estructura de estos tres libros es la siguiente: 60 proyectos divididos en cuatro campos formativos. 20 para el escenario de aula, 20 para el escolar y 20 para el comunitario. En total un niño de 1° de primaria resolverá al año, 15 proyectos de lenguaje bajo la metodología de aprendizaje basado en proyectos comunitarios; 11 proyectos de saberes y pensamiento científico con la metodología de aprendizaje basado en indagación; 17 proyectos del campo de lo humano y comunitario con la metodología aprendizaje basado en problemas y 17 proyectos para ética, naturaleza y sociedad con la metodología de aprendizaje servicio.

Encasillar cada campo formativo en una metodología específica es didácticamente limitante y arbitrario. ¿Por qué no utilizar una metodología de aprendizaje basado en indagación para abordar un proyecto en el campo de lo humano y comunitario? ¿En dónde queda la riqueza de la variedad de estrategias de enseñanza aprendizaje? En mi opinión estamos ante una propuesta a la que se le ha colocado un cinturón curricular que la hace predecible, monótona y quién sabe si eficaz

Me he preguntado ¿qué hace que un tema como el de Frases y expresiones de cortesía se encuentre en el libro de proyectos escolares y no en el da aula o el comunitario? La realidad es que el criterio que siguieron las autoridades educativas no queda claro. Sin embargo, si se revisan las consignas, descubrirán que, si el alumno comparte su proyecto con sus compañeros de salón, es de aula; si lo comparte con niños y niñas de otros salones, es escolar y si lo comparte con personas que no van a la escuela, es comunitario.

Sobre la organización del tiempo, nadie sabe con qué o cómo se empezará o terminará el ciclo escolar. Han dicho que esto lo decidirán las escuelas en sus programas analíticos y en el codiseño. Me pregunto, ¿Habrá tres bloques escolares? ¿Se trabajará con un libro para cada bloque o con los tres libros juntos al mismo tiempo? ¿Cuánto debe durar un proyecto? ¿Cuál es el contenido de enseñanza que se promueve en cada proyecto y qué relación tienen éstos con el plan sintético? ¿Qué sucederá cuando un niño se cambie de escuela? En definitiva, dejar que los docentes resuelvan solos estas problemáticas, propias de un diseño curricular, no parece ser ni lo justo, ni lo más adecuado.

De acuerdo con las autoridades educativas los proyectos son lógicas de trabajo didáctico que hacen posible la articulación de saberes, primero dentro de los campos formativos, luego entre los mismos campos y, finalmente entre los campos y la vida en comunidad. Esto podría interpretarse de la siguiente manera: el libro de aula para el bloque 1, el escolar para el bloque 2 y el comunitario para el bloque 3. Si así fuera, nuevamente estamos ante una división arbitraria y limitante que hará que el escenario que se aborde al principio quede en el olvido al concluir el ciclo escolar.

Desde otra perspectiva: ¿Se dedicará toda la jornada escolar a realizar un solo proyecto o los niños estarán realizando pequeñas partes de proyectos de cada campo formativo de manera simultánea? ¿Quién decidirá esta organización? Cada proyecto requiere de materiales, mismos que no queda claro quién los proporcionará: ¿la escuela, los docentes, los padres de familia? Éstos incluyen cartulinas, monedas de diez pesos, cúter, aros, clavos, martillos, latas, botellas, cuerdas y hasta ladrillos, entre muchos más. Es difícil imaginar una clase con 35 o 40 alumnos de seis años de edad siguiendo esta dinámica, sobre todo cuando ni siquiera existe el espacio dentro de sus salones de clase, para que guarden sus loncheras y útiles escolares.  

Considero que el nuevo proyecto curricular no es una innovación que tome en cuenta los buenos elementos de la tradición docente. Esto, traerá consecuencias, solo hay que esperar un poco para que las y los maestros conozcan bien la propuesta de los nuevos LTG y emitan sus opiniones al saber que: no son interactivos; no tienen espacios para que sus alumnos contesten en ellos; no tienen sección de recortables; no especifican el contenido o contenidos que se enseñan en cada proyecto ni el tiempo y duración de los mismos; requieren de materiales que deberán solicitar constantemente a sus alumnos y requieren de la utilización permanente de un cuaderno para responder a preguntas y hacer copias. Asimismo, descubrirán que no hay aprendizajes secuenciados, por lo que no podrán saber en qué momento se enseña la lectoescritura, el conteo, la suma o la resta.

No me imagino a una niña sentada en su pequeña banca, con su libro de texto de Proyectos, su cuaderno en el que tendrá que copiar un esquema y contestar diferentes preguntas, su estuche de lápices y colores, sus materiales para hacer el proyecto y su libro, también de texto gratuito, de Saberes para consultar los conceptos necesarios, todo al mismo tiempo. Creo que la SEP pudo haber empezado por garantizar una infraestructura adecuada para llevar a cabo su nueva propuesta curricular.

El lenguaje en los nuevos LTG para dirigirse a los niños y niñas también cambia. Ahora se les pide que compartan en comunidad grupal; que contesten en asamblea o en plenaria y que cuando sea de manera individual, consideren los aportes de sus compañeros, no olviden lo aprendido en comunidad y lo hagan de forma solidaria. Entiendo que esta nueva forma de comunicación busca acabar con cualquier práctica de tipo individual ya que supongo que consideran que es distintivo de un programa de corte neoliberal. Sin embargo, ese supuesto es falso.

Otro LTG que se encuentra en versión preliminar, es el de Avance del contenido para el material educativo Nuestros Saberes: libro para alumnos, maestros y familia. De acuerdo con la SEP, se trata de un libro de carácter explicativo en el que se ofrecen contendidos disciplinares para favorecer la comprensión de los conceptos desarrollados en el programa.

Este libro al que llamo “combo”, es simplemente una enciclopedia de 369 páginas, en la que se presentan 42 lecciones: 18 para el campo de lenguajes; 8 para el campo de lo humano y comunitario; 11 para el de ética, naturaleza y sociedades y únicamente 5 para el campo de saberes y pensamiento científico. Estamos ante una fragmentación impensable, en un proceso pedagógico destinado a niños de seis años. Por un lado, se pretende enseñar el “hacer” en los libros de proyectos y por el otro los “conceptos y contenidos disciplinares” en el libro de saberes.

Si bien, la idea de la SEP es que en los libros de proyectos se remita al alumno al uso del libro de saberes, este apartado es el más inconcluso. Seguramente las autoridades educativas están desenmarañando los nudos curriculares y conceptuales para que el libro que se hizo con base en la primera versión del programa de estudios en el que solo había 18 contenidos para la fase 3, cuadre con los 64 contenidos propuestos en la segunda versión de este programa.

Por último, sobre los LTG para 1° de preescolar y 1° de secundaria, las autoridades educativas no han filtrado nada. Seguramente realizarán una tarea exprés para tenerlos listos para el próximo ciclo escolar, por lo menos eso es lo que algunos han dicho.

Se sabe que hoy, el tema de la impresión y distribución de los LTG de la Nueva Escuela Mexicana es incierto ya que se encuentra en un proceso legal en donde cualquier cosa puede suceder. Me pregunto: ¿Qué versión habrá mandado a imprimir la SEP? El problema es que los maestros, maestras y sociedad en general, seguimos a la espera de que las autoridades educativas compartan las versiones finales de los programas y libros de textos gratuitos que orientarán la educación de todos los niños, niñas y jóvenes del país. Ya estuvo bueno de “documentos de trabajo.”

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