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Experiencias educativas en escuelas democráticas

by Teresa Galicia
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María Teresa Galicia Cordero

Teresa Galicia

Hace algún tiempo el profesor Rafael Sampedro Martínez (Premio ABC 2012), me hizo llegar el libro Escuelas democráticas. Una perspectiva sobre México, editado por Mexicanos Primero, Visión 2030 A.C.

El profesor Sampedro (así se lee en la publicación) es un maestro rural de primaria que sabe que el aprendizaje significativo, lúdico e innovador puede llegar a los rincones más alejados para que ninguna niña o niño deje la escuela. Como director ha sido guía y sustento para su equipo docente recordando que la escuela es un espacio de co-construcción democrática tanto en los aspectos pedagógicos como en temas emocionales y sociales.

Pero, ¿cómo entender un libro que habla de escuelas democráticas?  Según Mara Nadiezhda Robles Villaseñor, rectora del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara:

“Es un libro sobre lo que hacen los maestros y las maestras reales. Esas personas que están frente a grupo y miran a las chicas y los chicos que tienen delante y saben que, para sus estudiantes, la educación no es una opción entre varias: es su única oportunidad” (p.5).

Producto de un viaje de aprendizaje basado en el compartir y la co-construcción a partir de la experiencia que ha sido recabada por Linda F. Nathan, del Departamento de Educación de la Universidad de Harvard, se realizó el curso “Construyendo Escuelas Democráticas”. En él se evitó imponer una estructura preconcebida, con el fin de que   los autores fueran co-creadores y autores de sus experiencias educativas. El resultado fue que 27 docentes de distintos estados del país, compartieron en sus páginas sus prácticas, reflexiones y aprendizajes sobre cómo construir espacios escolares democráticos.

Las preguntas guía de este libro fueron: 1. ¿Qué significa que una escuela sea democrática en su contexto? 2. ¿Cómo considera los valores de la libertad, la equidad, la comunidad y la colaboración en su contexto local? 3. ¿Cómo se administran y lideran las escuelas para reflejar la voz, los valores y los objetivos de sus comunidades y aprovechar los recursos y el conocimiento comunitario? 4. ¿Cómo prepara la escuela democrática a los estudiantes para un futuro impredecible?

Esta publicación demuestra que hay maestras y maestros en todo México que están haciendo cosas extraordinarias. No están esperando que alguien más arregle el sistema, el gobierno perfecto, el presupuesto ideal ni la tecnología soñada. Están aquí, ahora, en sus aulasescuelas zonas escolares, generando espacios donde la democracia no es una palabra vacía, sino una práctica viva. Crean espacios donde estudiantes y docentes construyen sentido personal y, en conjunto, donde se escuchan las voces minoritarias, donde la equidad no es un lema, sino una práctica constante, donde se resuelven conflictos con dignidad, donde se prepara al estudiantado no solo para un examen, sino para la vida ciudadana (Robles, 2025).

Se muestra cómo a través de la educación, se fortalece la democracia, ya que, como lo afirman: “Sin educación, ¿cómo aprenderán las y los jóvenes (y sus familias) lo que significa vivir en una sociedad democrática? ¿Cómo llegarán a comprender ideas esenciales como el acuerdo y el desacuerdo, el conflicto y el consenso, las decisiones de mayorías y minorías, la empatía y la argumentación, el cuidado de quienes son más vulnerables que nosotros, y lo más importante, ¿cómo vivir con dignidad mediante el respeto y la apertura a la diversidad” (Nathan, 2025).

Entre el abanico de experiencias educativas que se presentan encontré dos, cuya autoría es de maestros poblanos. La primera es: “Las voces de los niños y niñas son importantes” de Blanca Martínez Montalvo. El artículo narra cómo después de la pandemia COVID-19, una docente de educación preescolar enfrenta nuevos retos en los procesos de enseñanza – aprendizaje al encontrar que sus estudiantes mostraban dificultad para autorregular sus emociones, participar y expresar sus ideas y opiniones.

Esto derivó en una estrategia enfocada en fortalecer vínculos de confianza para escuchar las voces de sus estudiantes a través de “los rincones de juego y de trabajo” en la que se tienen en cuenta los aprendizajes académicos y también las habilidades socioemocionales y sociales de las niñas y niños.

La segunda es: “Un mapa para nuestro horizonte educativo” de Rafael Sampedro, narrada desde el corazón de la Sierra Norte de Puebla, donde se encuentra la comunidad de Patoltecoya, perteneciente al municipio de Huauchinango. En este entorno, la Escuela Primaria General Rafael Cravioto es mucho más que un edificio escolar: es un punto de encuentro donde convergen las historiassaberes aspiraciones de niñas, niños, docentes y familias. La narrativa surge a partir de su llegada como director técnico durante el ciclo escolar 2022-2023, un momento que marcó el inicio de un proceso de escucha, observación, diálogo y diagnóstico socioeducativo.

Al dialogar con los actores educativos en diversos momentos, el profesor  descubrió  que la vida escolar y sus procesos de interacción y desarrollo estaban atravesando por tres desafíos:  “En el aula las profesoras y profesores evidenciaban retos en sus prácticas docentes, las cuales ellos mismos consideraron como rutinarias, un enfoque pedagógico que, a menudo, privilegiaba el cumplimiento formal sobre el aprendizaje significativo, algunas clases eran mecánicas e impersonales; una capacidad docente sólida en compromiso, pero limitada por la falta de herramientas y formación continua; y una voluntad colectiva que, aunque presente en lo individual, mostraba resistencia a transformar de manera comunitaria las prácticas establecidas desde una perspectiva dialógica y democrática”(  p. 195).

Las investigaciones realizadas sobre proyectos formativos relacionados con la democracia (Sáenz-Rosenkranz, 2019), han mostrado que, en estos espacios pedagógicos, se permea a las instituciones a través de las prácticas pedagógicas. Ello significa que la democracia se percibe en el aula, se vive en los pasillos, en los recreos y en las asambleas; es decir, impregna a quienes son parte constitutiva de ellas, con un sentido de praxis en el que se construyen decisiones, voces y oportunidades para todos.

En la lectura de las 27 experiencias se podrán encontrar muchas similitudes con las prácticas pedagógicas en muchos contextos de nuestro país, especialmente cuando están   encaminadas a la comprensión del proceso democrático en términos de la participación activa y, de manera enfática, en la reflexión y la toma de decisiones individuales y colectivas, poniendo sobre la mesa   que es necesario enseñar y aprender en la práctica misma.

Referencias
Mexicanos Primero (2025), Escuelas Democráticas Una perspectiva sobre México Primera edición: D.R. © MEXICANOS PRIMERO, VISIÓN 2030.A.C
Sáez-Rosenkranz, I. (2019), “Formación ciudadana en la enseñanza de la historia en educación básica. Análisis y propuesta didáctica”, en Cristián Orellana, Rodrigo Salazar y Viviane Hasse (eds.), Formación ciudadana en el contexto escolar. Conceptualización, avances y experiencias, Santiago de Chile, RIL Editores, pp. 66-82

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