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Evaluaciones diagnósticas, formativas e integrales

by Pluma Invitada
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Etelvina Sandoval *

La evaluación es un tema complejo en el ámbito de la educación, pues suele equipararse con medir algo (calificar o clasificar): rendimiento escolar o incluso aquello que no es medible, el trabajo docente.

En la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) nos hemos propuesto darle un nuevo sentido para apoyar los procesos educativos que se sintetiza en los adjetivos que acompañan la evaluación que por ley debemos desarrollar: diagnóstica, formativa e integral.

Nuestro objeto de trabajo y en torno al cuál desarrollamos nuestra labor es la Mejora Continua de la Educación en el marco de la coordinación de un Sistema Nacional para la Mejora Continua de la Educación, mandatado por ley, y la evaluación debe verse en ese contexto. Por ello, a partir de la reforma constitucional de 2019, Mejoredu ha tenido entre sus diversas tareas construir y poner en práctica una nueva perspectiva de la evaluación que llamamos “Nueva generación de evaluaciones diagnósticas, formativas e integrales”.

De tal manera que, no únicamente permitan formular juicios fundamentados en evidencia, sino también contar con una retroalimentación que promueva una acción de mejora en la educación. Hemos ido avanzando en ello: en lo que respecta a la evaluación del aprendizaje. Durante el ciclo escolar 2021-2022 Mejoredu puso en práctica las Evaluaciones diagnósticas para la mejora del aprendizaje de los estudiantes de educación básica aplicadas a estudiantes de 2° de primaria a 3° de secundaria en las áreas de Lectura y Matemáticas.

El día de hoy, y con sustento en los Lineamientos que fueron publicados en el pasado 30 de agosto en el Diario Oficial de la Federación, Mejoredu, en conjunción con la SEP, pone en diálogo las Evaluaciones diagnósticas de los aprendizajes de las y los alumnos de educación básica para el ciclo escolar 2022-2023, las cuales incorporan además de Lectura y Matemáticas, instrumentos para Formación Cívica y Ética, opciones de respuesta construida y un repertorio de materiales que permitirán a los docentes concretarla en las escuelas.

Uno de los grandes desafíos de las evaluaciones del aprendizaje es que sus resultados fortalezcan los procesos de enseñanza y aprendizaje en el aula y, así, coadyuven a la mejora educativa. En el ámbito de la formación de estudiantes es necesario contar con un diagnóstico personalizado que permita identificar el grado en que se apropian de los conocimientos, habilidades y actitudes, con la finalidad de que los docentes tomen decisiones que contribuyan a la mejora de las prácticas cotidianas que realizan, así como a la formación integral de los educandos.

Esto sólo es posible, si además de proporcionar instrumentos de evaluación, apoyamos a las y los docentes para que, a través de guías, sugerencias, rutas de trabajo o recursos didácticos, puedan realizar una devolución formativa a sus estudiantes y enriquecer sus experiencias de aprendizaje de manera situada, considerando la diversidad de contextos.

Es decir, interesa promover una evaluación incrustada en los procesos de enseñanza y aprendizaje, que sea sistemática pero también abierta y flexible, de modo que posibilite que los docentes realicen las adaptaciones, modificaciones y adiciones que consideren pertinentes.

Con esta evaluación, lejos de realizar comparaciones entre escuelas, alumnos y entidades federativas, se espera avanzar en dos rutas: la primera y la más importante, que los docentes puedan valorar el punto de partida de los aprendizajes de las y los estudiantes al inicio del ciclo escolar, para desarrollar a partir de ello acciones pedagógicas que permitan fortalecer los aprendizajes de los educandos; y la segunda, que con base en la participación de una muestra representativa de escuelas de educación primaria y secundaria, la Comisión pueda generar información nacional que permita valorar los avances y aspectos a mejorar en torno a los aprendizajes de los estudiantes, con la finalidad de garantizar una buena educación con justicia social al alcance de todas y todos.

Desde la Comisión, estamos convencidos de que estas evaluaciones serán un medio para apoyar la mejora continua de la educación de la que cotidianamente son partícipes las y los docentes.

Consideramos que para que la evaluación tenga incidencia en los procesos educativos debemos transitar de una perspectiva de trabajo solitario a otra que promueva el trabajo colaborativo con las y los docentes, que se sitúe en las escuelas y que promueva procesos de intercambio con los estudiantes y entre maestros.

  • La evaluación que propone Mejoredu es una herramienta para identificar los aprendizajes fundamentales que permiten tomar acciones para asegurar el derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes.
  • Ante una realidad que muestra un mosaico multicultural y lingüístico, y ante el regreso a clases, tras una larga pandemia que aún tiene resabios, resulta imprescindible pensar en una evaluación flexible que pueda situarse en los diversos contextos sociales y educativos.
  • La evaluación diagnóstica y formativa es tal, en tanto permite no solo valorar los aprendizajes del estudiantado, sino también repensar la propia práctica docente.
  • La parte esencial de la evaluación es partir del análisis de áreas de dominio y error, no para clasificar o recriminar, sino para generar acciones pedagógicas que permitan al alumno transitar en su propio trayecto de aprendizaje.
  • Cambiar la percepción construida a lo largo del tiempo de la evaluación como una carga administrativa más.
  • Requerimos hacerla nuestra y adecuar aquello que no corresponde a nuestras realidades.
  • Las evaluaciones deben comprenderse como herramientas abiertas en la medida en que permiten que cada docente haga adaptaciones en función de su contexto, de las necesidades e intereses de los estudiantes, entre otros factores. En este sentido, la evaluación representa un avance respecto a las que antes se aplicaron.
  • La evaluación que ahora impulsa Mejoredu representa un parteaguas, ya que permite tener un análisis amplio de la situación de aprendizaje de los estudiantes para tomar decisiones. Esto puede fortalecerse si se conjugan las evaluaciones estatales y nacionales que se proponen para este fin.
  • La evaluación, como parte de la educación, requiere articular voluntades y saberes. No hay instrumentos perfectos, pero contar con una evaluación guía permite orientar el rumbo del proceso de evaluación y tomar decisiones para replantear la enseñanza.
  • La mejora de la educación es un proceso que se construye en el día a día y con la participación de todos. Se requiere recuperar la confianza.

* Palabras pronunciadas en la mesa de diálogo Evaluación diagnóstica para las alumnas y los alumnos de educación básica. (https://www.youtube.com/ watch?v=ZostWzw6dH8&t=1s)

*Comisionada de la junta directiva de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación

Texto publicado en el primer volumen de la versión física de la Revista Aula: https://revistaaula.com/wp-content/uploads/2022/10/Aula-01

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