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Cancelar la Inteligencia Artificial: ¿prohibiremos su uso en la educación?

by Pluma Invitada
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Luis Medina Gual / Universidad Iberoamericana CDMX / @medinagual

Juan Carlos Silas Casillas / ITESO de Guadalajara / @SilasCasillas

Noviembre de 2022 se presenta como una fecha que comenzó un proceso de disrupción en muchos campos, incluído el educativo. Como ya muchos sabemos ChatGPT de la empresa OpenAI vino a brindarnos una oportunidad de servir de punto de partida para muchos procesos y tareas donde la producción de escritos es el producto de la tarea intelectual.

En educación, ChatGPT puede proponer planeaciones, syllabus de un curso, materiales didácticos e inclusive instrumento de evaluación. De igual manera da la posibilidad de que estudiantes lo empleen como herramienta para resolver tareas y proyectos que los docentes les encomiendan.

Quizá por esto último es que hoy por hoy ha comenzado un movimiento que incluye a todos los niveles educativos donde se ha comenzado a prohibir su uso y en muchas ocasiones restringir el acceso al software en las redes escolares. Un ejemplo de lo anterior son las escuelas y distritos escolares en Nueva York y Seattle, así como algunas universidades estadounidenses. Incluso se ha planteado una “vuelta” a estrategias de evaluación basadas en la oralidad o producciones escritas “a mano” durante las clases. En Francia no ha quedado ahí la cosa porque el Instituto de Estudios Políticos de París ha sugerido que además de la posible expulsión a sus estudiantes se les podría expulsar de todo el sistema educativo francés en su conjunto (Reuters, 2023).

En este sentido, para muchos educadores este tipo de software puede llegar a que los estudiantes, tras escribir una solicitud, escriban “mágicamente” la tarea o encomienda del docente. Y es que, a diferencia del advenimiento de buscadores como Yahoo! o Google!, con la inteligencia artificial no basta con cambiar el tipo de tarea para hacerla más compleja cognitivamente y que implique una reelaboración del contenido de internet. Es decir, no se trata solamente de cambiar las metodologías.

En este punto es justo que las preguntas emergen, ¿Los estudiantes emplearán o no estas tecnologías más allá de la escuela? ¿Simplemente negar o condenar su existencia no vuelve a agrandar la brecha entre la vida real y nuestros sistemas educativos? ¿Por qué prohibirlo y no emplearlo como una herramienta más que sirva para facilitar tareas y que funja como un punto de partida más que de llegada?

Estas y otras preguntas nos retan a no reiterar lo que siempre discutimos los educadores, en cómo cambiar los medios o metodologías, qué tipos de evaluaciones usaremos ahora, sino replantear el fin mismo de lo que enseñamos. Tal vez convenga analizar a profundidad el tipo de retos cognitivos y de intervención que enfrentan nuestros estudiantes y cómo generan curiosidad para resolverlos. Sin duda, queda mucho que discutir, pero no podemos seguir separando la escuela y las universidades de la realidad, más aún cuando ChatGPT es sólo la punta del iceberg que estaremos viendo en los próximos años (o meses).

Referencias:

Reuters (27 de enero de 2023). Universidad Sciences Po prohíbe uso de ChatGPT. https://www.jornada.com.mx/notas/2023/01/27/economia/universidad-sciences-po-prohibe-uso-de-chatgpt/?from=homeonline&block=economia&opt=articlelink 

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