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Ayotzinapa, ¿cuántos más?

by Teresa Galicia
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Hace unos días, renunció el titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa perteneciente a la Fiscalía General de la República, posterior a una controversia suscitada tras la filtración de parte del informe de la Comisión de la Verdad. De acuerdo con Alejandro Encinas, existió una filtración en redes sociales que podría poner en riesgo el proceso de investigación sobre el caso Ayotzinapa a ocho años de los sucesos.

Seguimos presenciando un proceso lento y tortuoso, donde de pronto se asoman algunas presuntas formas de justicia pero que, a final de cuentas, siguen sin darle respuesta a las familias que sufrieron la pérdida de sus hijos normalistas. Su lema que se ha vuelto representativo sigue siendo una muestra de lo que pasa en nuestro país: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, un reclamo legítimo que debiera importarnos igual o más que cuando sucedió, porque están presentes la injusticia y la violación de los derechos humanos en México.

Actualmente, jóvenes estudiantes que se han sumado a ciertos momentos o espacios de resistencia a las creencias, prácticas y comportamientos de la cultura dominante, como lo plantea Giroux, que exaltan la libertad creativa del individuo o de grupo para escaparse del orden impuesto, son señalados y muchas veces calificados como “revoltosos”. Sin embargo, sigue siendo fundamental darles prioridad a los jóvenes porque los jóvenes tienen la más alta disposición que cualquier otro sector social a comprometerse con ideales, con retos colectivos. En el 2016, escribí que: “los jóvenes están a veces expectantes de ser convocados en la medida en que se les forme el estímulo para participar, en los valores que reciban, en los modelos de referencia que influyan en ellos y que eso, podría explicar en parte, porque los estudiantes normalistas salieron de la Normal Rural de Ayotzinapa ese día de septiembre”.

Ocho años después, saber todo lo que implica el caso Ayotzinapa y el estado de las desapariciones en nuestro país, el panorama es desolador, porque hay una crisis de desapariciones en México. De manera reciente, la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda expresó que debería hablarse más sobre esta crisis, puesto que son casi cien mil las personas oficialmente reportadas como desaparecidas y pareciera que a la sociedad en general no le importa aún con las cifras acumuladas a lo largo de los años y que debieran ser cuando menos, objeto de indignación.

En el informe “La infancia cuenta en México 2022” de la Red por los Derechos de la Infancia en México REDIM, el tema, tal y como se presenta en el caso de Ayotzinapa, para comprender la desaparición de niñas, niños y adolescentes es la impunidad:

“Se trata de una dinámica estructural, hay casi 100% de impunidad en temas de desaparición; hay apenas 36 sentencias en más de 100 mil casos; son datos oficiales recogidos por el Comité contra la desaparición forzada de la ONU. Si observamos cuántos casos de desapariciones de adolescentes, niñas o niños han sido adecuadamente investigados; en cuántos se ha establecido la responsabilidad, ya sea de personas particulares o servidoras públicas y en cuántos se ha dictado una sentencia por la desaparición de algún niño, niña o adolescente, la cifra que exhibe la total impunidad es incuestionable: 0 casos” (Mónaco, 2022).

Además de dar a conocer que las desapariciones de niños y niñas a partir de 12 años se ha incrementado, que se agudizó en la pandemia y que las redes sociales son herramienta frecuente de los captores o reclutadores, en el informe se insiste en el fracaso de las autoridades por aplicar y coordinar protocolos de búsqueda o dar seguimiento a los casos, a pesar de que, en México, cada día desaparecen 14 menores.

Pablo Latapí Sarre ya en el 2003 escribía lo que hoy se sigue destacando en la propuesta educativa:  se dice y se repite que la escuela debe de vincularse con la vida y se debate sobre lo que esto significa en el México de hoy. Cabe preguntarnos si en vez de que el maestro se esfuerce por cubrir todo un programa, no sería mejor si alimentara su enseñanza con los sucesos importantes que vive el país, que reflexionara con sus alumnos sobre la manera cómo esta sociedad está cambiando o es ya distinta, porque en ella empiezan a estar presentes y a actuar ciudadanos cabales.

Toca a todos, a la familia, a la escuela y a la sociedad en general informarse y formarse para intentar contrarrestar los efectos de la impunidad. Si bien la educación a través de la escuela en varios de nuestros contextos, ha contribuido significativamente a crear y profundizar las enormes desigualdades, hay que dejar de reproducir las enormes injusticias que se siguen presentando. Requerimos con urgencia diversificar la mirada a través de una formación individual y colectiva, reflexionado y criticando las malformaciones políticas y culturales que existen, creando las condiciones para la acción de una ciudadanía diferente.

Y para los de Ayotzinapa, no los olvidemos y sigamos unidos levantando la voz desde nuestros espacios y pequeñas acciones, manteniendo presente en la memoria lo que sucedió y que desgraciadamente… sigue sucediendo.

Referencias
REDIM (2022) Red por los Derechos de la Infancia en México. Niñez desaparecida en México
Informe: La Infancia Cuenta en México 2022: niñez y desapariciones https://bit.ly/3fucfVP

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