Revista Aula

Inteligencia artificial y el desafío de formar productores de conocimientos

David Auris Villegas
David Auris Villegas

Ahora que se ha marchado el 2025, con sus alegrías y sinsabores, damos bienvenida al 2026 repleto de sueños y esperanzas. En una reunión virtual, un maestro nos contó que fue su mejor año: desarrollo clases con IA, respondió todas las inquietudes de los estudiantes y recogió aplausos de padres y diplomas de las autoridades y, con el tiempo ahorrado, estructuró su currículo con ayuda de la IA para un premio internacional y lo ganó.

Asombrados por tan sospechosa hazaña, buscamos sus libros y aportes en librerías físicas y en páginas serias de Google, pero no encontramos nada; solo hallamos abundante autopublicación y likes en las redes sociales. Entonces nos preguntamos: ¿a quién aplaudieron y premiaron realmente? Así nace este artículo, para empezar el año con mucha expectativa.

La Inteligencia Artificial es un aliado del pensamiento humano, aseveró el legendario CEO y creador del ChatGPT Sam Altman, y agregó que es un instrumento que ayuda a potenciar el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de poseer novedosas ideas. Entonces, es importante usarlo como una inagotable fuente de ideas, y en base a ellas aprendamos a reflexionar con el objetivo de ampliar nuestras perspectivas y oportunidades como jamás nos brindó la historia de la humanidad.

Gracias a las ideas generadas por la IA, los maestros junto a los estudiantes necesitamos reflexionar en un espacio metacognitivo y agregar nuestras propias ideas para potenciarlas. Esto hará que nuestra mente se expanda y se traduzca en producciones innovadoras, entre ellas textos que tengan impacto y mejoren la vida real, como la escritura y publicación de artículos periodísticos, tal como nos sugiere la experta Esther Wojcicki.

Es importante ver a la IA como un formidable apalancador de la mente humana. Aunque nos ahorra tiempo a los maestros para fomentar la empatía, la comunicación y las habilidades blandas, como recomiendan los expertos, ese tiempo también debe emplearse para enseñar a pensar, inventar, crear y producir conocimientos. No basta con formar buenas personas: eduquemos personas creativas; de lo contrario, se ensanchará la brecha académica entre estudiantes consumidores y productores de conocimientos.

La inteligencia artificial no tendría que limitar al maestro a formar repetidores premiados, sino impulsarlo a formar estudiantes innovadores, inventores y productores de conocimientos visibles, porque ese es su verdadero desafío educativo.

© David Auris Villegas. Ha publicado: Hacia una educación del buen vivir y Cómo redactar y publicar artículos científicos. Edita y divulga la revista AURIS.

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