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Algo bueno tienen los Libros de Texto Gratuitos

No fueron pocas veces las que escuché expresar a Manuel Gil Antón, profesor e investigador por el Colegio de México, que las maestras y los maestros durante la reforma educativa de 2013 fueron concebidos como infantes; esto si se toma en cuenta la misma definición proveniente del latín infans que significa “el que no habla”, por lo que infantia equivaldría a señalar la incapacidad del ser humano de hablar, lo cual no solo se traduciría en la carencia de elementos para enunciar palabras sino que implicaría que el individuo no tendría las condiciones para expresarse de manera intangible para otros; en pocas palabras, dicho sujeto no sabría o podría hablar, por tanto, el Ogro Educativo, dueño de la mal llamada reforma educativa, había decidido que los docentes no solo serían apreciados como cosas a transformar (objetos, no sujetos; marionetas, no actores) sino algo más radical: incapaces de hablar algo inteligible (Gil, 2016) o de hacer algo tangible.

Esto, con mucha, pero muchísima claridad fue evidente, por ejemplo, durante el XIII Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en la Ciudad de Chihuahua en noviembre de 2015 cuando, Gilberto Guevara Niebla, ex integrante del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (y ex funcionario de la Secretaría de Educación en los inicios del régimen lopezobradorista, hoy crítico recalcitrante del régimen y de los libros de texto) expresó a bocajarro a un maestro con el que mantenía un diálogo acalorado a propósito del evaluación al desempeño docente: ¡Usted no tiene derecho a hablar! Si no se me cree, véase el video en YouTube que el periódico digital Educación Futura difundió hace varios años, y cuyas vistas ascienden a poco más de 11 mil (https://www.youtube.com/watch?v=NgYSnuk69Ng&t=55s).

Si esto no fuera suficiente, por aquello de que alguien pudiera decir que el INEE y la Secretaría de Educación Pública (SEP) no eran ni son la misma cosa – lo cual puede ser cierto –, habría que recordar la serie de vejaciones, atropellos, denostaciones y violaciones a los derechos laborales y profesionales de los trabajadores de la educación en pro de una supuesta “calidad educativa” cuyo eje central estuvo en la evaluación del desempeño docente en su ingreso, promoción y permanencia durante el peñanietismo; sencillamente porque en este tiempo se pensó, desde el INEE y desde la misma SEP, que la evaluación de las maestras y maestros significaría una mejora sustancial del maltrecho Sistema Educativo Mexicano sin considerar las pésimas condiciones en que se encontraba el país, producto de peores gestiones de los gobiernos priistas y panistas. Vaya, en ese entonces no había capacidad para el diálogo o disentimiento: “te evaluabas o te evaluabas” – decía Nuño por esas fechas –. Obviamente, quien cuestionaba o se manifestaba en contra de esa evaluación punitiva era reprimido por el ejército o policías; peor aún, quien no realizaba un examen que poco reflejaba el quehacer docente en el aula era cesado. Sí, esa era forma en que se “dialogaba” con el magisterio mexicano. Entonces, ¿eran muy diferentes en el INEE y en la SEP? Yo no lo creo.

Ahora bien, aterrizando en el tema que me ocupa, traigo a colación la entrevista donde la periodista, Adela Micha, el 5 de septiembre de 2013 le preguntó al ex Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, en torno a la reciente aprobación de la mal llamada reforma educativa de ese año; a pregunta expresa sobre los Libros de Texto Gratuitos (LTG), dicho funcionario reconoció varias cosas: 1. Que tenían 117 errores “ortográficos”, 2. Que dichos errores no los había realizado la administración bajo su coordinación, 3. Que los LTG comenzaron a tener errores garrafales en 2008, 4. Que, aun con esos errores, los LTG debían repartirse porque si no se quedarían sin libros los niños; 5. Que se hizo un convenio durante el periodo 2008-2012 para que una empresa extranjera hiciera la detección de los errores, 6. Que se tuvo esa detección pero no se aplicó. Y bueno, si alguien no cree lo que este ex funcionario de la SEP expresó en ese momento, les invito a ver y escuchar el video, también en YouTube, cuyas vistas ascienden a poco más de 75 mil (https://www.youtube.com/watch?v=8zzPF6qD4uw&t=1026s).

Por qué, entonces, si ayer como hoy los LTG tienen errores que pueden ser subsanados mediante fe de erratas o de una posible reimpresión la polémica fue creciendo hasta llegar a los tribunales o en diferentes espacios públicos donde han sido quemados algunos ejemplares; por qué, entonces, si en antaño fueron distribuidos los LTG, aún con errores, a los diferentes estados de la República Mexicana, hoy hay entidades en los que, según se ha dicho, no se distribuirán porque no reúnen la “calidad” necesaria; por qué si en antaño, por ejemplo, ya se consideraba el tema y/o contenidos relacionados con la sexualidad y reproducción, hoy aparece una “Asociación de Padres de Familia” que dice manifestarse preocupada por estos temas, sin que promueva amparos contra Tv Azteca por el contenido que difunde diariamente y que cientos de niños y jóvenes observan en sus dispositivos o televisores; por qué algunos ex integrantes de ese instituto de evaluación y algunos investigadores o académicos de ciertos centros de investigación siguen en franca oposición sobre los LTG de la NEM cuando, en su momento, guardaron silencio o, peor aún, nunca demostraron que la calidad educativa haya tenido buenos resultados ni con los instrumentos que ellos mismos construyeron para evaluarla; por qué, si tan mal están hechos los LTG se siguen vendiendo Conferencias, Cursos o Talleres donde se habla de ellos sin criticarlos; en fin, la gran pregunta es por qué…

La respuesta, como parece obvio, no podría abordarse completamente en este texto; sin embargo, pienso que mucho tiene que ver el desplazamiento del paradigma o concepción educativa que hasta hace algunos años era inamovible, sencillamente porque las competencias y la calidad eran todo lo que se “necesitaba” para ser un ciudadano “competente”, un ciudadano “global”, un ciudadano de “mundo”, sin importar la diversidad en la que se encontraba o la colectividad de la que formaba parte. Obviamente que, al plantear un desplazamiento hacia otra mirada educativa varios sectores fueron desplazados – valga la redundancia –, principalmente, quienes han visto y siguen viendo en la educación un gran “negocio educativo”, pero también, aquellos que, con su ideología moralista y ultra conservadora, pretender establecer su visión en un México tan diverso, tan plural, tan complejo.

Es obvio, las editoriales que antaño veían como en cada ciclo escolar se llenaban sus cuentas bancarias de dinero público, aun a sabiendas de los errores contenidos en los LTG, pusieron el grito en el cielo. Es obvio, algunos “especialistas” en “diseño curricular” o en “elaboración de LTG”, al no ser considerados como venía sucediendo acompañaron el grito de los empresarios. Es obvio, una supuesta Asociación de Padres de Familia, que prácticamente estaba en el olvido, encontró el momento de reaparecer en el espacio público. Sí, muchas cosas son obvias si se detiene uno a mirar la diversidad de aristas que las conforman.

Sí, algo bueno tienen los LTG de la NEM cuando todos estos sectores desplazados se han quitado la máscara para mostrar su verdadero rostro, tal vez conservador ultraderechista o, sencillamente: hipócrita. Sí, algo bueno tienen los LTG cuando en su construcción participaron maestras y maestros mexicanos que han sido y son menospreciados por esos mismos sectores que gritaban que no tenían derecho o que aplaudían la evaluación y calidad educativa. Sí, algo bueno tienen los LTG cuando otros sectores sociales altamente conservadores cuestionan, por ejemplo, la diversidad cultural y familiar en sus contenidos sin pensar que, probablemente, sus familias hablan de sexualidad y de diversidad familiar entre amigos o conocidos. Sí, algo bueno tienen los LTG cuando la misma SEP en plena “cuarta transformación”, no deja de concebir a las maestras y maestros como infantes, al igual que aquellos a los que hasta el hartazgo critica, obviamente porque sigue sin considerar que éstos son los protagonistas del proceso educativo. Sí, algo bueno tienen los LTG cuando la misma SEP no ha podido ni podrá revalorizar al magisterio porque no tiene un programa de formación continua y sí Programas Sintéticos con una mirada “competencial” que exige al docente, a través de una arcaica estructura burocrática, la elaboración y concreción de un Programa Analítico con su respectiva vinculación a los LTG que no son detonantes del aprendizaje en las aulas.

Sí, algo bueno tienen los LTG porque los profesores, en estos días, han hecho su mejor esfuerzo para trabajar con ellos a partir de día lunes, justo cuando inicie el ciclo escolar 2023-2024.

Sí, algo bueno tienen los LTG; y qué bueno por ello.

Referencias:

Gil, M. (2016). Mudos e invisibles. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/manuel-gil-anton/nacion/2016/03/17/mudos-e-invisibles/

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