Jorge Gastélum-Escalante
«La investigación es lo que hago
cuando no sé lo que estoy haciendo».
―Adaptado de una frase atribuida a Albert Einstein.
(Edición especial para quien quiere entregar la tesis más mediocre posible y salir corriendo del posgrado sin que nadie lo extrañe).
Prólogo obligatorio (que nadie leerá)
Este manual no es para estudiantes serios, sino para ti, que ya decidiste que la tesis es sólo un trámite molesto y que el mundo académico te debe una. Aquí encontrarás anticonsejos 100 % probados en miles de sínodos que se han dormido leyendo tesis horrísonas, cuando podían leer un libro de su interés. Síguelos al pie de la letra y queda garantizado: reprobación épica o, en el mejor de los casos, una defensa donde todos miren el reloj cada 30 segundos.
Capítulo 1: Anticonsejos para destrozar el método científico
1. Olvídate de delimitar el objeto y de la pregunta de investigación.
Empieza directo con «En el mundo actual…» (o mejor «actualmente» si quieres utilizar un fácil, horrible y largo adverbio terminado en mente) y lanza 47 páginas de introducción (haz la introducción al principio, cuando todavía no sepas que vas a «introducir»: hacerlo entonces produce unos enredos y atorones épicos) sobre la historia de la humanidad.
El objeto se delimita en su concepto, su espacio y su tiempo, en razón de recursos. Pero tú delimítalo como te dé la gana. Por ejemplo: Políticas públicas en el desarrollo de la región sureste de México. ¿No delimitaste el tiempo? No importa; los títulos deben ser breves; no más de 10 palabras y ya llevas 11. Tampoco consideraste los recursos, entre ellos las finanzas. Tampoco importa. Dios proveerá.
Similar: antes de saber que teóricos o teorías enmarcarán tu estudio, redacta la justificación. Conseguirás enredarte y se perderá el tiempo en razón de ir pasándola. Uno de los elementos de la justificación es la teoría, pero no lo consideres. Tú justifica tu investigación antes de determinar quiénes serán tus teóricos.
Tu propósito: que nadie sepa nunca qué carambas quieres investigar.
Investigar significa inquirir e inquirir preguntar, pero tú no hagas la pregunta central de investigación. Guárdala en secreto. Alguien puede plagiártela. Que se amuele.
2. Redacta el objetivo lo más alejado posible del título.
No refieras el objeto de estudio; cambia la redacción y te verás «original», además de ganar en incoherencia. Si tu comité de tesis te pide una Tabla de coherencia, ahí se verá tu anarquismo metodológico.
Si tu objeto es el del ejemplo, Políticas públicas en el desarrollo de la región sureste de México, redacta un objetivo general más o menos así: estudiar los estilos de gobernanza en el sureste de México. Como todo está relacionado, algo deben tener en común las políticas públicas y los estilos de gobernanza.
3. Hipótesis opcional (y mejor si es inexistente).
Si te obligan a formular una, escribe algo así:
«Se presume que es posible exista una probable correlación entre las variables, aunque también podría no existir.
Así nunca podrás equivocarte… ni acertar.
Usa adjetivos: «entre la causa y el efecto hay un impacto negativo».
En ciencia es preferible describir, antes que adjetivar, pero como no es una regla, no tienes por qué hacerlo. Y aunque lo fuera: de lo que se trata es de hacerlo mal, de conseguir una reprobación de antología.
Confunde al jurado: «Esta es una hipótesis multicausal: W, X o Z pueden explicar a Y».
No vayas a aplicar el principio de La Navaja de Okham; eso es para filósofos, no para alguien propuesto a fracasar. Con la navaja la hipótesis te podría quedar:
Si X… entonces Y.
Pero eso es muy tradicional y tú quieres ser original.
Procura que no quede claro quiénes son los referentes en los que vas a medir tus variables. La hipótesis, entre menos operacionalizable, mejor.
4. Construcción de datos: el arte de improvisar
- Usa sondeos de WhatsApp a tus amigos («¿qué opinas del tema?»).
- Cita como «entrevistas a profundidad» lo que te contó tu tía (de cualquier ideología que ella sea; el chiste es obtener datos ideologizados) en la reunión familiar.
- Si necesitas datos cuantitativos, abre Excel y pon números que «se vean bien». Nadie va a comprobarlos, ¿verdad?
5. Análisis: el reino del copy-paste estadístico
Pega tablas de SPSS o de Excell sin explicar nada (si la investigación es de enfoque cuantitativo; si es cualitativo NVivo o Atlas-t te dan gráficas muy bonitas). Si siendo cuantitativo te preguntan qué significa el p-valor, responde con cara seria: «Es estadísticamente (usa el mayor número de adverbios terminados en mente que puedas) significativo… en contexto». Nadie se atreve a pedir más detalles, sobre todo si no has descrito el contexto; que en el caso del ejemplo es el sureste; ya quedamos.
6. Conclusiones: copia la introducción y cámbiale el tiempo verbal
Lo que prometiste demostrar en el capítulo 1, ahora ya «se demostró». Aunque no hayas demostrado, en absoluto ni en relativo, nada.
Puede ser que, después de tres años de investigación y redacción, tu hipótesis resulte nula y tu objetivo incumplible; no vayas a afinar la hipótesis ni a precisar el objetivo cuando lo descubras; sigue de frente: tu estrella Norte es el fracaso.
7. Bonus anti-científico:
Nunca refieras limitaciones. Tu estudio es perfecto, universal y revolucionario. Cualquier crítica es «porque no entendieron mi enfoque innovador».
Capítulo 2: Maneras de redactar como un verdadero desastre profesional
1. Elige el estilo «ensalada de palabras» (también llamado «machihui de palabras»).
Usa el mayor número posible de sinónimos innecesarios en una sola oración:
«El presente estudio investigativo-exploratorio-descriptivo y analítico pretende como objetivo: examinar, analizar y profundizar en la compleja y multifacética problemática socio-económico-cultural del sureste de México…»
Todo mundo sabe que tu tesis es un estudio (lo mismo que una investigación), pero no pierdas la oportunidad de redundar; si el sínodo se enoja, muy su bronca.
2. Plagio creativo (versión avanzada)
Copia párrafos enteros de Wikipedia o Rincón del vago y cámbiales tres o cuatro palabras. Está de moda «humanizar».
Usa Google Translate del inglés al español y luego del español al inglés y otra vez al español. El resultado será tan hermoso que ni el propio traductor lo entenderá.
3. Formato: el caos como arte
Fuentes tipográficas diferentes en cada capítulo (Arial, Times, Calibri, Comic Sans en las conclusiones).
Usa márgenes irregulares.
Numeración de páginas que salta del 45 al 47 (nunca expliques por qué).
Tablas que no caben en la hoja y se cortan a la mitad.
No te olvides de mezclar primera persona del singular («yo investigué y encontré») con primera persona del plural («nosotros investigamos y encontramos») con el estilo impersonal («se investigó»). ¿Qué importa la concordancia?
4. Citas y referencias: la ruleta rusa
Cita autores que no existen («García, 2027»).
Mezcla los estilos APA, Vancouver y Chicago en la misma página.
No distingas entre citas cortas y largas, ni entre citas textuales y de paráfrasis: una cita es una cita. No tiene por qué haber criterios para distinguirlas.
La lista final de referencias debe tener 80 % de fuentes de 1998 a 2005 (las más antiguas posible). Ni se te ocurra buscar entre los autores más citados, los más recientes cinco años.
5. Longitud: más es siempre mejor
Repite la misma idea 14 veces con palabras distintas. Si la tesis pide 80 páginas, entrega 180. Repite párrafos completos (el sínodo ni cuenta se dará y se rendirá antes de llegar al capítulo 3).
6. Truco infalible de redacción:
Cada vez que no sepas qué decir, escribe:
«Es necesario destacar la importancia paradigmática de este fenómeno en el contexto actual de la globalización neoliberal del siglo XXI.»
No dirás nada, pero impresiona. Funciona para cualquier tema. Incluso para el del Impacto de las políticas públicas en el sureste de México.
Otra forma de impresionar a tu jurado y a tus lectores es usando verbos recién paridos por algún intelectual o tecnócrata: ¿para qué usar el verbo común y corriente de abrir cuando tienes la libertad de decir aperturar? ¿qué importa que el diccionario de la computadora no lo reconozca y lo subraye en rojo? Aperturar se oye más apantallante que el simple abrir.
Capítulo 3: Extras para ser un mal tesista de leyenda
Envía borradores con el nombre del asesor mal escrito (si se llama «Dr. López», escribe «Dr. Lópes»; al cabo en cuestión de nombres no hay reglas).
Si tu director de tesis tiene artículos o libros en el campo de tu objeto de estudio, no lo cites: prefiere apellidos extranjeros. Va más con la tradición mexica. Es cierto que es de gente bien nacida ser agradecida, pero tú no estás para agradecerle a nadie; que se dé por bien servido tu asesor por tenerte como tesista. Es su chamba.
Y ya para que el fracaso sea completo, el día de la presentación di: «profe ¿qué cree?, se fregó el USB». Tu asesor no sabe que pudiste haber guardado el trabajo en el disco duro, en la nube o en tu correo; él es inmigrante digital. Lo engañarás con facilidad.
En la defensa, responde todas las preguntas con «Eso está fuera del alcance de este estudio». O «No es mi objetivo». Hay que centrar al jurado.
Llega tarde a todas las tutorías y di que «el tráfico en esta ciudad es un problema estructural». Se oye bien estructuralista. Como Bourdieu.
Cuando te pidan correcciones, entrega la misma versión, pero con más errores dactilográficos (de dedo).
Epílogo (para leer después de reprobar)
Si sigues este manual al 100 %, lograrás lo que pocos consiguen: que tu asesor renuncie al posgrado, que tu tribunal pida terapia grupal y que tu tesis se convierta en leyenda urbana («¿te acuerdas de aquel wey que…?»).
