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Indicadores, realidad y política educativa

La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) acaba de publicar el reporte que contiene los indicadores nacionales para el ciclo escolar 2020-2021. Este reporte es valioso y merece ser revisado en extenso, sobretodo, esta edición que presenta los efectos de la pandemia sobre el Sistema Educativo Nacional (SEN).  
 
Entre otros datos, se calcula que 54 mil niñas y niños de primaria matriculados en el ciclo escolar 2019-202 ya no se inscribieron en el 2020-2021, mientras que en secundaria y media superior este fenómeno de “desafiliación” ocurrió para 173 mil adolescentes y más de 500 mil jóvenes, respectivamente. Tiene razón la Mejoredu cuando afirma que es “básico” analizar la dinámica del SEN para “plantear las políticas educativas”. 
 
En este sentido, extrañé ver datos sobre logro escolar en virtud de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) está impulsando, una vez más, un ambicioso proyecto de cambio curricular. El informe de 2022 de la Comisión tiene como antecedente el Panorama Educativo de México que publicaba anualmente el extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). El primer panorama se publicó hace 19 años y contrario a ahora, sí contenía información sobre el desempeño de estudiantes en Lectura y Matemáticas por grado (6º de primaria y 3º de secundaria), entidad federativa y modalidad (rural, urbana, indígena, general y técnica). 
 
“Plantear” políticas educativas a oscuras puede ser regresivo. Se necesita información confiable y de diversas fuentes para poder imaginar y poner en marcha decisiones políticas que sean efectivas, de otra manera podríamos “dar palos de ciego” y esto, en un sistema educativo que tiene como fin último construir el futuro de la niñez y juventud, es irresponsable. 
 
Afortunadamente, en algunas entidades federativas como Querétaro se han construido fuentes de información diversa y concernientes con el logro escolar alineado al currículum vigente y no sólo eso, los datos se analizan, ponderan y usan para encauzar acciones, estrategias y proyectos.  
 
En este contexto, la Unidad de Servicios para la Educación Básica en el Estado de Querétaro (USEBEQ), creó el Laboratorio de Política Educativa (LAPoE) para generar datos e información distintos que son difíciles de capturar en un indicador o a través de los canales formales y burocráticos. Mover algún indicador cuantitativo es importante, pero también lo es identificar las condiciones donde estas mejoras son posibles y así darle mayor sentido y significado al cambio educativo.  
 
Gracias a los datos de la evaluación diagnóstica realizada por los equipos técnicos y de investigación de la USEBEQ, se pudo saber, por ejemplo, que la primaria de Querétaro logra resultados superiores al promedio nacional, pero que había que trabajar más con el nivel de secundaria, aun cuando también registra resultados relativamente buenos. 
 
El LAPoE se centra en el nivel de secundaria para entender cómo se construyen las distintas experiencias educativas de los agentes escolares con el propósito de que las políticas públicas eleven su efectividad. Habrá que seguir ampliando la base de información, analizarla y utilizarla dentro la realidad que vivimos y donde están los verdaderos problemas que estudiantes, docentes y directivos enfrentan. 

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