Alberto Sánchez Cervantes
A Antonio Moscoso Canabal
Marx Arriaga fue un funcionario de tercer nivel que, en un hecho insólito, acaparó la atención mediática en los cinco años que duró su gestión al frente de la Dirección General de Material Educativos (DGME). Desde un inicio Arriaga se posicionó como un funcionario todopoderoso que utilizó su amistad con Andrés Manuel López Obrador y Beatriz Gutiérrez Müller para ensombrecer las limitadas dotes de liderazgo de las secretarias de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez y Leticia Ramírez Amaya. Ambas le dejaron el camino libre para emprender la aventura de diseñar a su arbitrio una nueva familia de libros de texto gratuitos.
Arriaga fue cesado a mediados de febrero de 2025. El despido se dio en un contexto enrarecido por su actitud pendenciera y hostil hacia otros funcionarios de la SEP y sus dependencias. La decadencia de Arriaga se aceleró en septiembre de 2025 cuando un reportaje reveló el cobro de moches a personal de la DGME.
Otro factor determinante fue la actitud de franca insubordinación en contra de la subsecretaria de Educación Básica, Noemí Juárez Pérez, su jefa directa. Aislado, irritado y despechado, Arriaga convocó “al magisterio insurgente” a la creación de Comités para la Defensa de la Nueva Escuela Mexicana y sus Libros de Texto Gratuitos, hecho que confirmó su rebeldía al interior de la SEP.
Marx Arriaga se fue, pero dejó una estela de dudas sobre la calidad y pertinencia de los libros de texto gratuitos y de los libros para los docentes elaborados bajo su dirección. Visto en conjunto, el proyecto editorial de Arriaga es desastroso. Enmendar su pernicioso legado implicará trabajo, tiempo y decisiones firmes. Las responsables directas de corregir sus entuertos son la subsecretaria de Educación Básica y la nueva titular de la DGME, la poeta Nadia López García.
1. Libros de texto gratuitos. En primer lugar, debe investigarse si los libros de texto de proyectos educativos son utilizados en el aula, en qué contexto se emplean y para qué. En el caso de educación primaria se imprimieron tres libros con un promedio de 70 proyectos (aula, escolares, comunitarios), lo cual es un exceso, pues es imposible desarrollar todos en un ciclo escolar, además del impacto en las finanzas públicas.
¿Cuántos proyectos razonablemente pueden realizarse en un ciclo lectivo? Maestras consultadas coinciden en que pueden ser de 15 a 20 proyectos. En este sentido, sobran dos libros completos por grado, doce en toda la educación primaria. Considerando que el tiraje de un libro de primaria es, en promedio, de 2 millones de ejemplares, el excedente asciende a 24 millones de libros.
Pero lo más delicado es que los libros de proyectos contradicen el espíritu de la metodología de proyectos, la cual apunta que los estudiantes aprenden investigando a partir de una pregunta, problema o situación que surge de sus intereses o necesidades reales. ¿Para qué elaborar libros de proyectos con los que alumnos y maestros solo deben seguir instrucciones?
Los libros de Múltiples lenguajes de educación primaria sustituyeron a los libros de lecturas que contenían textos de escritoras y escritores reconocidos a nivel mundial (Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, María Elena Walsh). Hoy, los estudiantes tienen libros con textos de autores desconocidos, poco conocidos e inclusive sin firma de autor. En este tenor, la calidad de los libros de texto disminuyó notablemente. Conviene que la nueva titular de la DGME, que es mujer de letras, revise los libros de lecturas de primaria anteriores a Arriaga –particularmente los de primero y segundo grados– para que constante la enorme pérdida de calidad literaria.
Una de las críticas más fuertes que se hizo al modelo de libros creados por Arriaga fue la ausencia de textos de matemáticas, ciencias, historia y para la adquisición de la lectoescritura. En su momento se tomaron algunas medidas para contener la crítica, pero no remediaron el problema de fondo.
El caso de la educación secundaria es preocupante. En este nivel educativo el modelo de los “campos formativos” no prosperó y provocó un patente retroceso en la calidad de los materiales educativos. Arriaga se ufanó de haber desplazado a la industria editorial mexicana de la autoría y diseño de libros de texto gratuitos, pero no fue capaz de mantener la calidad de los libros que esta elabora.
Los resultados de su decisión son catastróficos. Alumnas y alumnos de secundaria ahora cuentan con libros por campo formativo, pero con enfoque enciclopédico, meramente informativo, sin rigor académico, orden temático y actividades didácticas. Al respecto, un maestro que imparte Biología en la alcaldía Coyoacán, afirma: “los contenidos no muestran una secuencia didáctica clara, lo que genera una presentación fragmentada y sin un orden lógico que dificulta el aprendizaje progresivo. A ello se suma la ausencia de actividades y ejercicios”.
Los libros de secundaria elaborados en la DGME van en sentido contrario a la propuesta de organizar los contenidos por campo formativo, pues en ellos prevalece la fragmentación de contenidos agrupados en disciplinas tradicionales: geografía, historia, formación cívica y ética, biología, física, química, etcétera. “Los libros son poco prácticos, con elementos ni siquiera básicos e información incompleta”, sostiene una profesora que imparte la materia de Historia.
Desafortunadamente no se cuenta con información sólida acerca del impacto del modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los libros de texto en el aprovechamiento escolar en secundaria, pero sin duda, la calidad de los libros de texto de la SEP está muy por debajo de los que edita la industria editorial para las escuelas privadas, lo cual es preocupante porque se puede estar ampliando la brecha de la desigualdad educativa.
2. Los libros parche. El desatinado proyecto editorial de Arriaga obligó a improvisar en el camino. Debido a los huecos identificados por la crítica se incorporaron materiales emergentes o libros que no fueron concebidos originalmente como textos escolares, de tal manera que en diferentes momentos se fue parchando el “proyecto” original.
Los libros Trazos y palabras y Trazos y números (primero y segundo de primaria) se hicieron, como ya se dijo, para contener la crítica ante la grave omisión de libros de apoyo para estudiantes que tienen su primer acercamiento escolar con la lengua escrita y las matemáticas. Algunos de los autores de estos materiales no son especialistas en lenguaje y matemáticas. Por ejemplo, dos de los autores de Trazos y números tienen formación académica en biología y estudios literarios (leyó usted bien).
En cuarto grado se distribuyó un libro de historia de México que abarca del origen de los primeros pobladores de América a nuestros días. Sin embargo, se trata de un material que jamás fue concebido como libro de texto. Su origen es el siguiente:
a) En 2021, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicó el libro México, grandeza y diversidad (477 páginas) para conmemorar los 500 años de la toma de Tenochtitlán y los 200 de la Consumación de la Independencia de México. En la autoría de los 20 ensayos del libro participaron destacados investigadores e investigadoras del Instituto.
b) En marzo de 2023, el INAH presentó una adaptación de cada ensayo con fines de divulgación. El resultado es un conjunto de 10 fascículos, apropiados para lectores adolescentes, jóvenes y público adulto interesado en la historia de México. Los fascículos se distribuyeron como material de consulta en algunas escuelas secundarias públicas.
c) Meses más tarde, en octubre, la SEP presentó el “libro de texto” Nuestros saberes. México, grandeza y diversidad, que no es otra cosa que la agrupación de los 10 fascículos anteriores.
Así, con ligereza, esta obra de divulgación histórica –bien lograda, por cierto– fue encuadernada con forros de la SEP para hacerla pasar por libro de texto gratuito sin importar su pertinencia didáctica para los estudiantes de 9-10 años ni su escasa relación con los programas de estudio vigentes.
Un caso similar es el libro Historia del Pueblo Mexicano, publicado en 2021 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). También se trata de una obra de divulgación de la cual se hizo una adaptación que se entregó como libro de texto gratuito a estudiantes de primero de secundaria.
Ante la carencia de un plan editorial sólido por parte de la DGME se optó por el camino de la improvisación.
3. Un libro sin recetas para la maestra y el maestro. El contenido ideológico de este material es consecuencia directa del pensamiento radical de sus creadores: Marx Arriaga y el venezolano chavista Sady Loaiza (a la postre, señalado de cobrar moches a personal de la DGME). Arriaga ha expresado reiteradamente su resentimiento social, así como su postura antisistema y en contra de la globalización y el neoliberalismo.
Un libro sin recetas pudo ser un material de orientaciones para que maestras y maestros comprendieran las implicaciones (pedagógicas, didácticas, epistemológicas, sociales, culturales) de la NEM y su traducción a la práctica docente cotidiana. Sin embargo, se optó por incluir contenidos que supuestamente generarían la conciencia crítica del magisterio y despertarían su indignación. Para ello se incorporó un bagaje de jerga revolucionaria (lucha de clases, emancipación, oprimidos, explotación) y se propuso a los maestros reflexionar sobre su identidad de clase, el lugar que ocupan en las relaciones productivas y la posibilidad de construir una sociedad alternativa a partir de la lucha contra los oponentes de clase.
Un libro sin recetas es un material adoctrinante que alucina con alinear el pensamiento del magisterio nacional al credo revolucionario, pero el material resulta sectario, pues hay docentes que no se identifican con la ideología que promueve y, por lo tanto, es probable que se sientan excluidos.
Conviene diseñar un nuevo libro que se enfoque a ofrecer orientaciones generales apegadas a los principios de la NEM. Un libro que motive al magisterio a reflexionar colectivamente sobre la práctica docente y la necesidad de transformar la práctica educativa en el sentido que demanda el difuso Plan de Estudio 2022 y el mundo contemporáneo.
4. Libros de texto, ¿para qué?
Otra tarea es alentar el debate acerca del sentido del libro de texto gratuito de texto en la era del conocimiento y de la inteligencia artificial.
Cuando los primeros libros de texto gratuitos llegaron a las escuelas primarias en 1960, la hazaña de Jaime Torres Bodet consistió en democratizar el conocimiento a través de ellos, abonar a la equidad educativa y fortalecer la gratuidad de la educación. El libro de texto gratuito floreció como base común de la educación nacional.
Hoy, el contexto ha cambiado radicalmente. Se requiere hacer un análisis general de la idoneidad de los libros de texto, pero también uno particular, disciplina por disciplina y grado por grado. El sentido de los libros no es el mismo en los primeros grados de la educación primaria que en los últimos; Tampoco es el mismo en cada nivel educativo (preescolar, primaria, secundaria) o modalidad (educación multigrado, telesecundaria). La función de un libro de matemáticas es distinta a la de uno de historia o de ciencias. Es imprescindible escuchar a los expertos que llevan décadas estudiando e investigando al respecto.
5. Fortalecimiento de la DGME
Una tarea más es restablecer la capacidad técnica de la DGME con personal especializado en contenidos educativos y procesos editoriales.
Desde su llegada a la DGME, en febrero de 2021, Arriaga hizo purga de personal especializado en el diseño y elaboración de libros de texto porque, según él, era neoliberal. En su lugar, incorporó a gente leal, pero sin experiencia en el diseño y desarrollo de materiales educativo. Por este hecho, según consta en un expediente consultado, la SEP fue demandada por despido injustificado ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.
El cambio súbito de personal provocó inestabilidad y zozobra al interior de la DGME. En la estratégica Dirección de Desarrollo en Innovación de Materiales Educativos (DDIME), el área responsable del contenido de los libros de texto, en un periodo de cinco años tuvo a dos personas con funciones de dirección y dos encargadas de despacho. La Dirección Editorial, otra área fundamental, tuvo cuatro directores, uno de ellos importado de Ciudad Juárez, quien dejó el cargo porque no aprobó las evaluaciones del Servicio Profesional de Carrera.
Otro desacierto de Arriaga fue incorporar a cargos de dirección de área a tres activistas de la Sección 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Michoacán, quizá lo hizo por la afinidad de ideas que comparten. En ese estado la CNTE desarrolla el Programa Estatal Democrático de Educación y Cultura para el Estado de Michoacán (PDECEM), el cual coincide con la ideología que promueve Arriaga.
Noé García Ortiz es titular de la Dirección de Evaluación y Distribución (en 2020 fue señalado de participar presuntamente en la golpiza al maestro Eutimio Ávila Hurtado en una trifulca entre grupos antagónicos de la CNTE en Michoacán), Luis Miguel Cisneros Villanueva ocupa la Dirección de Medios Audiovisuales y Luis Antonio Mora Huerta la Dirección de Bibliotecas y Promoción de la Lectura.
Los tres respaldaron activamente a Arriaga la tarde del 13 de febrero cuando le notificaron el cese. También difundieron textos en redes sociales denunciando supuesto “hostigamiento laboral” y llamando a solidarizarse con su jefe. Al cierre del presente artículo los tres seguían en funciones.
También se requiere poner en marcha la operación cicatriz con el personal de la DGME. Marx Arriaga fue farol de la calle y oscuridad de su casa. Mientras en el exterior pregonó el humanismo de la NEM, en su dirección se maltrató y extorsionó al personal.
Las consecuencias de las decisiones de Arriaga en materia de personal se han expuesto en los apartados precedentes. El daño ya está hecho.
